Capítulo 1

 
 
 
 

INTRODUCCION

Prólogo: Antes de tratar directamente con el texto mismo de Apocalipsis, en la orientación introductoria voy a hacer referencia a un área donde hay mucha confusión. Me refiero a los dos métodos básicos de la interpretación de las Escrituras, el "amilenarista" y el "premilenarista". Sin atacar individuos, trataré de mostrar las debilidades del sistema amilenarista. No quiero hacer polémica contra los muchos hermanos en Cristo, miembros del Cuerpo de Cristo, que se adhieren al amilenarismo.

La revelación de profecía es históricamente progresiva y consistente. El método dispensacional de interpretar las Escrituras es la única clave que hace uniforme la revelación divina. Dios jamás se contradice a sí mismo.

Los hilos de la profecía se encuentran en todas partes de las Escrituras, y juntos, forman una tapicería magnífica de verdad. El libro de Apocalipsis une estos hilos y los teje en un cuadro de cosas venideras.

La interpretación dispensacionalista de las Escrituras nos da a entender que nos acercamos hacia el final de la Edad de la Iglesia. Hace casi cien años, en sus notas sobre el libro de Apocalipsis, el Dr. C. I. Scofield observó: "Sin lugar a dudas, mucho de lo que, a propósito, el Señor, ha mantenido oscuro, se aclarará para aquellos a quienes fue escrito mientras se acerca el tiempo".

Una segunda área a través del comentario atañe las referencias a las variaciones entre los manuscritos. Es un estudio fascinante pero muy intrincado. Haré alusión a "El Nuevo Testamento Griego según el Texo de la Mayoría" por Zane Hodges y Arthur Farstad. El hermano Zane, quien era un compañero de clases en el Seminario Dallas, ha ocupado su vida entera en el estudio de las familias de los manuscritos. Él, como yo, acepta la absoluta y plena inspiración de la Palabra de Dios. Los manuscritos originales fueron escritos con la dirección del Espíritu Santo, quien guío a cada escritor. El Mismo es el Autor.

Después de veinte siglo de innumerables copias hechas en muchas partes del antiguo mundo, debido a las fallas de copistas que trataban de reproducir un manuscrito, era inevitable que pequeñas diferencias entrasen en sus copias a causa de la confusión de letras parecidas y muchos otros factores. Las variaciones son minúsculas, una doctrina jamás será afectada, pero una pequeña variación entre manuscritos puede afectar la interpretación de un versículo. Hago referencia a este tema técnico durante este comentario para aquellos que tuvieran interés en las diferencias de los manuscritos.

Las observaciones no son para ser comentadas "con mucha erudición" desde el púlpito, eso sólo causaría gran confusión en las mentes de muchas personas. Afirmo sin claudicación que la Biblia tal como la tenemos hoy en día es absolutamente la infalible Palabra de Dios. Que este comentario sobre Apocalipsis sea una bendición para aquel lector que desea aprender más de las riquezas de este libro apocalíptico.

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El propósito de este comentario no solo es impartir INFORMACION (de la cual hay mucha) sino más bien es promover FORMACION del carácter cristiano (el estudio de la profecía es intensamente práctico), y mostrar la DEFORMACION del sistema amilenarista (que tuerce la interpretación literal/gramatical/histórica de las Escrituras).

Si alguien se queja que el libro no le es entendible, es su propia culpa, porque uno tiene que estar dispuesto a acatar al mensaje del Señor contenido en él. Durante el desarrollo de los siete mensajes a las iglesias, Cristo anima los oyentes con las palabras "El que tiene oído, oiga..." 2:7, 11, 17, 29, 3:6, 13, 22, 13:9.

Las cinco perspectivas que personas pueden tener en cuanto a este libro:

(1) Los no informados - Saben muy poco en cuanto a la Biblia en general, mucho menos sobre Apocalipsis.

(2) Los no creyentes - Tienen conocimientos en cuanto a la Biblia, pero no quieren obedecer sus conceptos.

(3) Los no interesados - Asisten a una iglesia pero descartan la importancia de conocer algo en cuanto a la profecía.

(4) Los no enseñados - No es que tengan una antipatía en cuanto al libro, pero jamás han escuchado una interpretación correcta en cuanto al libro de Apocalipsis.

(5) Los dedicados - Aprecian el estudio de la profecía y tienen interés en ella.


El Carácter y naturaleza del libro -

Es un libro de profecía y de juicio. En su desplieque del futuro, enfatiza la tentativa mundial de personalidades y gentes, animadas por los poderes infernales, a impedir el plan de Cristo de establecer Su reinado sobre la tierra. Pero queda muy en claro que este conflicto terminará con el derrumbe de aquellas fuerzas diabólicas y el establecimiento del reino eterno de cristo.

Ninguna otra parte de las Escrituras ha mostrado ser tan fascinante a los expositores y ninguna otra parte ha sufrido tanto en sus manos. Para mucha gente, el libro es un enigma insoluble, cuyo significado fue olvidado hace mucho tiempo, si es que lo hubieren entendido.

El lenguaje del libro es único. Hay numerosos pasajes donde el autor parece violar las reglas más sencillas de la gramática griega y se expresa de manera incómoda. Pero esto no es debido a la ignorancia ni al descuido. En muchos casos, tales expresiones son la consecuencia ineludible de poner en idioma griego un concepto que aquel idioma no puede expresar fácilmente.

Por ejemplo, en 1:4 se ve la frase "de el que es y que era, y que ha de venir." Las palabras "de el que es" traducen un participio presente del verbo "ser".

Las palabras "que era" deben aparecer como un participio pasado, pero tal forma no existe en la gramática griega. Juan tuvo que usar la forma verbal imperfecta del verbo "ser", , "era".

Las últimas palabras "ha de venir" traducen un participiopresente, usado por Juan como sustantivo.

La razón para esta extraña redacción es que el griego no tiene un participio pasado del verbo "ser". Por esta razón, el escritor tuvo que usar una forma finita. Se usa la expresión como un título de Cristo, así que Juan no cambió la construcción para ser concordante con el contexto.

Él tradujo un título hebreo directamente al griego sin adaptarse a la forma idiomática griega. Juan pensaba en arameo pero escribía en griego. Esto indica que el libro no emanaba de fondos griegos o paganos, sino que tenía enlaces literarios con los escritos apocalípticos del Antiguo Testamento y del período intertestamentario. El escritor ponía verdades cristianas en moldes literarios ya usados por la gente piadosa de aquella era.

El libro de Apocalipsis, como las demás Escrituras, describe cosas en el lenguaje de las cosas cotidianas en lugar de la terminología técnica. Fue escrito para el hombre común mas que para el profesional o el filósofo. Por ejemplo, 6:13 dice que “las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra.” La descripción puede hablar de estrellas literales, masas de gases incendiadas, una lluvia de meteoritos, satélites, (porque tienen la apariencia de estrellas, véase comentario sobre 6:13 al respecto.) u otro fenómeno natural, sobrenatural, o hecho por el hombre.


Lenguaje del libro: Las "discrepancias" gramaticales abundan en el libro, pero todos tienen su propósito. Ejemplos de ellas también pueden ser encontrados entre los escritores clásicos. En varias ocasiones, parece que Juan cambió la construcción griega para conformarse más bien al lenguaje hebreo, porque el libro tiene su estrecho enlace con las profecías del Antiguo Testamento.
Como Milligan sucintamente observa: "El entusiasmo profético es muy desemejante a una narrativa calmada".

Aun Harnack, un descarado liberal, hace la siguiente observación: "La violación grotesca de la gramática griega no se puede explicar por la ignorancia del escritor. Fue la intención de éste romper las reglas gramaticales para dar a sus palabras una cierta elevación y solemnidad".

La palabra "Apocalipsis" significa una manifestación, es opuesta a "apócrifo", un escrito cuyo contenido es escondido. La palabra es usada en Lucas 2:32, "revelación a los gentiles" en el sentido de iluminar. Es usada cinco veces en las epístolas: Ro. 8:19, 1 Co. 1:7, 2 Ts. 1:7, 1 P. 1:7.

El título en inglés, "Revelation", viene de la palabra latina "revelatio" que significa "descubrir lo que ha sido escondido".

La palabra "Apocalipsis" ha sido transcrita directamente del griego __________. En la versión griega del Antiguo Testamento, llamada la "Septuaginta", esta palabra se refiere ocho veces al descubrimiento de secretos, la interpretación de sueños, y las revelaciones de Dios, Daniel 2:19, 22, 28, 29, 30, 47, 10:1, 11:35.

La palabra también significa "quitar el velo". Cuando Israel blasfemó contra Cristo por boca de los fariseos, Mateo 12:22-37, Cristo “se vistió” con el velo séptuple de las parábolas en el siguiente capítulo, pero el libro de Apocalipsis es la remoción de aquel velo. El Señor quiere que Cristo sea visto en este libro para el ojo de la fe de aquel que anhela verle.

En cuanto a las siete cartas, 2:21-3:22, Juan las escribió para que fuesen entendidas por los lectores, quienes eran paganos convertidos, qe vivíen en las ciudades de la provincia de Asia. Juan usó objetos familiares a ellos y el lenguaje llevaba el sentido en el cual estos eran empleados en el ámbito en el cual vivían.

Es importante recordar entonces, que el lenguaje de Apocalipsis tiene que ser entendido en su sentido común, de otro modo, los lectores del libro no entenderían su mensaje. Aunque el libro por naturaleza es apocalíptico, es necesario interpretarlo según el criterio histórico, literal, y gramatical.

Aun las religiones más primitivas tienen su aspecto apocalíptico que trata con el futuro y lo desconocido. Por naturaleza, un niño es apocalíptico, porque puede sorprender a sus padres con preguntas profundas en cuanto a Dios, la muerte, el porvenir, el cielo.

Su lugar en el Canon del N.T. - El libro de Apocalipsis no fue aceptado inmediatamente y sin crítica como canónico por todas las iglesias. Los viajes y los medio de comunicación eran lentos y peligros. La imprenta no se conocía y el hacer copias a mano era trabajo lento y laborioso. Además, los preciosos escritos cristianos debían mantenerse escondidos. Hasta los días de Constantino, no había concilios o conferencias de iglesias, en las cuales los Cristianos de lugares distantes pudieran reunirse y comparar sus informes acerca de cuáles escritos tenían. Así, las primeras colecciones de libros del Nuevo Testamento variarían de una región a otra.

La iglesia primitiva sometió a cuatro pruebas todas los escritos que reclamaban reconocimiento por la iglesia:

Apostolicidad - Fue escrito por un apóstol o por lo menos uno de ellos respaldaba y vigilaba lo escrito por el otro (Marcos supervisado por Pedro, Lucas por Pablo).

Contenido - Qué del carácter espiritual del libro Presenta la persona y obra de Jesucristo Contiene cosas absurdas Qué efecto tiene el libro sobre los lectores

Universalidad - Es aceptado generalmente por la iglesia en todas partes

Inspiración - Hay evidencia en el libro mismo de haber sido inspirado por el Espíritu Santo

Sin embargo, Apocalipsis gozaba amplia distribución y aceptación temprana. Le parece extraño Es porque sus copias pronto llegaron a las siete iglesias de Asia Menor que eran centros para otros grupos satélites. Debido a que el mensaje se aplicaba no sólo en cuanto al lejano futuro, sino tambíén al período difícil en que la iglesia entraba, copias de él estarían esparcidas tan rápidamente como les fue posible más allá de las fronteras de la Asia proconsular.

Según Andreas, obispo de Cesarea de Cappadocia (quinto siglo, 400-500 d. C.), en el prólogo de su comentario sobre Apocalipsis, hace la observación que Papias, obispo de Hierópolis, en los tempranos años del segundo siglo (100-200 d. C.) conocía el libro y lo aceptó como inspirado.

Ireneo, nacido en Esmirna, luego obispo de Lyons, en el sur de Francia, quien vivió en la última década del segundo siglo, frecuentemente citaba a Apocalipsis en su libro “Contra Herejías”. Habla de “todas las genuinas y antiguas copias de Apocalipsis”, indicando así su temprana circulación. En una carta escrita a los creyentes en Asis y Frigia por las iglesias de Lyons y de Vienna, en el año 177 d. C., hay citas de Apocalipsis 12:1, 14:4, 19:9, 22:11. Se usa la fórmula del N.T. “Así está escrito”. Todo esto es citado por el historiador, Eusebio, “Hist. Eccl. v. 8”.

En el Canon Muratorio se ve la lista más temprana de los escritos aceptados como inspirados. Este Canon circuló cercano al final del segundo siglo.

El obispo Hipólyto, el más destacado teólogo de la iglesia de Roma, cita a menudo a Apocalipsis, considerando a su autor como el apóstol y discípulo del Señor.

Tertuliano, el teólogo de Cartago, Africa del Norte, en los primeros años del tercer siglo, cita 18 de los 22 capítulos.

Según Eusebio, “Hist. Eccl. iv.14”, Teófilo, obispo de Antioquía, Siria occidental, hizo uso del libro en su trato “Contra la herejía de Hermógenes”.

En el cuarto siglo (los 300-400 d. C.), Atanasio de Alejandría aceptó sin claudicar la canonicidad del libro.

El tercer concilio de Cartago, en 397 d. C., reconoció la canonicidad de Apocalipsis y lo recomendó como apropiado para la lectura en los servicios de la iglesia.

La relación de Apocalipsis con el Antiguo Testamento:

"Nada es más importante para poder entender las funciones mentales y literarias de nuestro autor que un estudio esmerado de su uso del lenguaje del Antiguo Testamento". Se ha calculado que en Apocalipsis hay más de quinientas referencias o alusiones al Antiguo Testamento. En Apocalipsis, el Antiguo Testamento es citado tres veces más que en el resto del Nuevo Testamento.

Aunque Apocalipsis concuerda perfectamente bien con las profecías del Antiguo Testamento, este libro es mucho más completo, como se dice, “es el hilo dorado en el cual se pueden ensartar todas las perlas de las profecías anteriores”

Aunque parezca extraño, no hay una sola cita directa del A. T. usada en Apocalipsis. Sin embargo, en cuanto a las alusiones significativas, se pueden enumerar 348. Aproximadamente la tercera parte de estas alusiones son repetidas. De los 404 versículos en Apocalipsis, 278 hacen referencia al A. T.

De los 39 libros del A.T., 24 son citados, especialmente los Salmos y los profetas mayores. El uso de esas alusiones ayudará a los lectores del libro a entenderlo. Al ser familiar con el A.T., el simbolismo del Apocalipsis no debiera haberles parecido tan ajeno. También en la actualidad es imperativo que uno entienda el contenido del A. T.

"Su precursor en el Antiguo Testamento es el libro de Daniel, con las visiones simbólicas y números místicos, con el cual tiene una afinidad estrecha".

En su primera referencia a Daniel, Scroggie escribió que el libro de Daniel es el Apocalipsis del A. T. y el Apocalipsis es el Daniel del N. T. La vista de Juan es más amplia que la de Daniel quien trataba con las cosas terrenales en su profecía; mientras Apocalipsis trata también de las cosas celestiales, no sólo de las terrenales. Daniel mantiene su profecía dentro del marco del tiempo, Juan lleva al lector hasta la eternidad. Daniel es el historiador de los tiempos de los gentiles, mientras Juan es el historiador de la Iglesia.

El libro de Apocalipsis presenta un círculo completo de verdades bíblicas:

Génesis muestra el principio del hombre en un bello paraíso,
Apocalipsis muestra el maravilloso paraíso venidero.

Génesis indica cómo el hombre perdió su oportunidad de comer del árbol de la vida,
Apocalipsis indica que el hombre todavía comerá de aquel árbol.

Génesis habla de la primera rebelión del hombre contra Dios,
Apocalipsis promete que habrá un término de la rebelión del hombre contra Dios.

Génesis registra el primer asesino, borracho, y rebelde,
Apocalipsis asegura que "no entrará en ella ninguna cosa inmunda o que hace abominación".

Génesis revela la trágica tristeza que resultó del pecado,
Apocalipsis afirma que "enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos."

Génesis contiene el principio de la maldición,
Apocalipsis muestra que la maldición será levantada.

Génesis introduce al diablo como el tentador del hombre,
Apocalipsis muestra la suerte final de Satanás.

Génesis promete que la cabeza de Satanás será herida,
Apocalipsis muestra que Satanás será derrotado.

Génesis muestra a Satanás desacreditando la Palabra de Dios,
Apocalipsis promete una maldición sobre todo aquel que desvirtúa la Palabra de Dios.

En en el libro se encuentran fuertes contrastes:

Apocalipsis es preeminentemente un libro que presenta el reino de Dios en conflicto con los reinos de este mundo controlado por Satanás. Este tema es apoyado por la terminología del libro:

"Trono" aparece 42 veces, de las cuales 38 hablan del reino divino, y 4 veces del reino satánico.

"Reino" aparece 7 veces, de las cuales 3 hablan del reino de Dios y 4 veces del reino del Anticristo.

"Corona" (usando la palabra griega "diadema ") aparece 11 veces de las cuales 3 hablan de Cristo, de Satanás y del Anticristo. Ocho veces (usando la palabra griega "stéfanos") hablan de los creyentes, del Anticristo, de las huestes demoníacas, de Israel, y del Hijo del Hombre.

"Reinar" aparece 7 veces, siempre en referencia al reino divino.

"Poder" (es decir, la autoridad para reinar) aparece 20 veces, de las cuales la mitad habla del reino de Dios, la otra mitad habla del reino de las tinieblas.

"Regir" aparece 4 veces, en el sentido de pastorear en el milenio.

"Juzgar" aparece 8 veces, indicando una función suprema de gobierno.

"Juicio" aparece 6 veces, siempre aplicado al gobierno divino.

"Ira" aparece 15 veces, indicando la ejecución del juicio divino, y una vez representando el enojo de Satanás.

Frases Repetidas:

El libro contiene una alta cantidad de frases repetidas, algunas de las cuales son indicios de pensamiento progresivo. Parece que su intención es ayudar al lector, guiándolo para pasar por el laberinto de expresiones figurativas a fin de poder descubrir una pauta de enseñanza. La primera que se encuentra es "en el Espíritu" en 1:10, también se encuentra en 4:2, 17:3, y 21:10. Las primeras dos citas hacen un contraste de lugares: en la primera, Juan está en la Isla de Patmos; en la segunda, en el cielo. La tercera cita (17:3) toma lugar en una montaña, y la última, en una alta montaña.

El uso de esta frase "en el Espíritu" es fundamental, porque marca la apertura de las cuatro secciones mayores del libro que contienen las visiones que Juan vio, es decir, en 1:10, 4:2, 17:3, y 21:10.

Otra frase encontrada en el libro es "yo vi", usada más de cuarenta veces.

Una tercera frase usa los términos "truenos", "voces", "relámpagos", "terremoto", en 4:5, 8:5, 11:19,16:18. Todas se encuentran en la segunda visión, las últimas tres marcan la conclusión de los juicios de los sellos, las trompetas, y las copas.

Estructura de los temas:

Otro elemento en la estructura del libro, aparte de las frases repetidas, es el arreglo de los temas en bloques.

El primer tema abarca las cartas a las siete iglesias en los capítulos 2-3.

El segundo tema abarca los juicios de los sellos, las trompetas y las copas.

Otros temas más breves son la guerra en el cielo (cap. 12), la destrucción de Babilonia (caps. 17-18), y la santa ciudad, (21:9-22:5).

Lasa canciones en el libro:

Ellas sirven de comentario sobre él, en la misma manera que el coro de una tragedia griega solía explicar la acción de los actores en el drama:

Pasaje Participantes Ocasión

4:8 Seres vivientes Culto constante
4:11 24 ancianos Adoración
5:8-10 Ancianos y El Cordero asume
Seres vivientes sus derechos
5:10-12 Ángeles, ancianos El Cordero asume
y seres vivientes sus derechos
5:13 Cada cosa creada El Cordero asume
sus derechos
7:7, 10 Gran multitud 144.000 sellados
7:11-12 Angeles 144.000 sellados
11:15 Grandes voces 7° ángel actúa
11:16-18 Ancianos 7° ángel actúa
15:2-4 Vencedores sobre 7 últimas plagas
la bestia
19:1-8 Gran multitud, ancianos Bodas del
Seres vivientes Cordero

En esas expresiones se ve la esencia de adoración que forma una parte integral de todo el libro. Tras el panorama de la historia humana, permanece la realidad incambiable de una existencia eterna en la cual el propósito de Dios jamás falla. Véase comentario sobre 19:6.


Los NÚMEROS en el libro:

El número TRES es muy prominente. Muchas frases y oraciones contienen tres elementos. El escritor presente deja al lector el gozo de buscar por y para sí mismo los asuntos triples en el libro, pero, para un aperitivo, nótense los triples en 1:4-5, 1:19, 4:4, 4:5, 4:8, 4:9, 4:11.

El número CUATRO se ve en relación con las fuerzas del mundo material, o la criatura, 4:6-8, 6:1-7, 7:1, 8:5, 9:14-15, 10:11, 16:18, 18:22.

Por ejemplo:

Se habla de los cuatro ángulos de la tierra.

En 9:13, el altar tiene cuatro cuernos, hecho que enseña que la propiciación es suficiente para todo el mundo.

Según los antiguos, el universo está compuesto de fuego, aire, tierra, y agua.
Hay cuatro puntos en la brújula.

En las dimensiones, hay anchura, longitud, profundidad, y altura.

En cuanto al tiempo, hay mañana, mediodía, noche, y medianoche.

En las estaciones, hay invierno, primavera, verano y otoño.

En las etapas de la vida, hay infancia, juventud, adultez, y vejez.


En las cartas a Efeso, a Esmirna, y a Pérgamo, la exhortación precede la promesa, lo cual significa que la gracia y la capacidad divinas son manifiestas en la constancia de las primeras tres Iglesias. Pero en los últimos cuatro mensajes, la promesa viene primero, y luego la exhortación, a saber, 2:26, 3:5, 3:12, 3:21. Cuál es la insinuación Lasa cosas del mundo (el número cuatro con su relación terrenal) causaran la decadencia espiritual en las cuatro últimas iglesias.

Un arreglo similar se halla en el libro profético de Daniel que está dividido en siete partes: tres históricas y cuatro proféticas. En la parte histórica, Dios entrega el reino a los reyes gentiles Nabucodonosor, Belsasar, y Darío.

En la cuádruple parte concluyente del libro, los pecados de los poderes gentiles que causaran su destrucción, son plenamente manifestadas, es decir, (1) las cuatro bestias, (2) el carnero y el macho cabrío, (3) las setenta semanas (4) el Anticristo y el final.


Dado que en el libro muchas cosas se ven en cuádruples, el lector debe notar si tienen que ver con asuntos terrenales. Esta pauta puede servir de clave para poder interpretar correctamente el pasaje.

El número SEIS corresponde al ser humano, "Seis días trabajarás y harás toda tu obra", Exodo 20:9; la expresión de la naturaleza adánica, Proverbios 6:16-19, el número del Anticristo, Apocaliipsis 13:18.

El número SIETE es prácticamente la base de todo el plan del libro. El número siete es la adición de tres y cuatro, significando que lo divino y lo humano tienen un contacto. Pero el número siete no aparece en relación con la Nueva Jerusalén, sino el número doce. En los mensajes a las siete iglesias, es interesante notar que la relación entre el número tres y el número cuatro no es por casualidad. Estos dos números indican la relación entre la exhortación y la promesa, las cuales se encuentran al final de cada carta, por ejemplo, 2:7, 2:11, 2:17.

Para los judíos, el hecho que el número siete era el número de lo completo, perfecto, explica la pregunta de Pedro a Cristo en Mateo 18:21, "Hasta siete"

El número DIEZ es de organización secular, y de poder. La bestia (Anticristo) tiene diez cuernos, sobre los cuales hay 10 diademas, 13:1. 10 unido con 7 significa la "perfección" de la fuerza satánica y su dominio del mundo.

El número DOCE habla del gobierno divino (12 tribus, 12 apóstoles, 12 puertas en la Nueva Jerusalén, 21:12), administración mundial (12 horas en el día, 12 en la noche). Es el número de la perfección eterna; es compuesto, como el siete, de tres y cuatro, pero por la multiplicación, no la adición. La criatura y la creación entran en una íntima conexión con la Deidad.

"La historia de la salvación es misteriosamente gobernada por números santos. Son el andamio del edificio orgánico. No son meramente los indicios externos de tiempo sino de naturaleza y de esencia. Las Escrituras y la antigüedad ponen los números como la forma fundamental de las cosas, donde nosotros ponemos ideas".6

El BOSQUEJO del libro:

El hecho de bosquejar el libro de Apocalipsis es tan díficil como hacerlo con el libro de Hebreos. Es imposible lograr una unanimidad, aun entre los premilenaristas.

El siguiente bosquejo puede servir:

I. Las cartas a las siete iglesias en Asia Menor, 1:1-3:22

II. El libro sellado con siete sellos y los eventos anunciados, 4:1-6:17

III. Los juicios anunciados por las siete trompetas, 7:1-9:21

IV. La hora más negra de la historia del mundo, 10:1-13:18

V. Las siete copas de juicio, 14:1-16:21

VI. Babilonia y Armagedón, 17:1-19:21

VII. El milenio, el último juicio, la nueva Jerusalén, y la eternidad, 20:1- 22:5

El AUTOR del libro, su estructura, complejidad y aparente desorden:

Una hipótesis es que el libro es nada más que un libro apocalíptico judío revisado y aumentado por un editor cristiano. Así la crítica considera al libro nada más que una composición puramente humana basada en la situación histórica al final del primer siglo, empleando fantasías judías apocalípticas.

Este método es rechazado enérgicamente por todos los que creen en la inspiración y canonicidad de las Sagradas Escrituras.

Otra hipótesis asevera que Apocalipsis es un conjunto de varios libros apocalípticos de diferentes fechas y valores, unidos sueltamente y presentado como una unidad.

Una tercera hipótesis afirma que el libro ha sido mutilado en el curso de transmisión tal vez debido a la muerte del autor y reparado, en la mejor manera posible, bajo las circunstancias por otras personas.

En cuanto a la unidad del libro: "Como un orgánismo completo, es mucho más natural considerar que el Apocalipsis hubiera procedido de una sola mente en lugar de muchas. Ninguna cantidad de autores podían haber unificado sus diferentes contribuciones en la unidad que el libro indica. Hay una continuidad de estilo por todas partes del libro". 7 Milligan dice a continuación,

"Es bien conocido que no hay ningún libro del Nuevo Testamento cuya autoría haya sido más aceptada por todas las escuelas de pensamiento, inclusive la crítica negativa (de los liberales) que el libro de Apocalipsis". 8

La oposición a la autoría de Juan el Apóstol empezó con Marción, un hereje del segundo siglo, quien, promulgando un “Evangelio de amor”, sostenía que los Evangelios habían sido cegados por la influencia judía, por eso, rechazó todo escrito no hecho por Pablo.

Unos años después, los libros de Apocalipsis y el Evangelio de Juan fueron atacados por un grupo de herejes, llamado los "Alogi" en Asia Menor que fuertemente se oponía a la enseñanzas del montanismo. Según el historiador Epifanio, en su escrito “Haer. li.33”, ellos aseveraron que el autor era el hereje gnóstico, Cerinto. Según el historiador, Eusebio, en su “Hist.Eccl. iii 28”, un tal Gayo, un celoso anti-montanista de Roma, también atribuía el libro a Cerinto. Los escritos de Gayo fueron desbaratados hábilmente por el Obispo Hipólito de la iglesia en Roma.

Dionisio, obispo de Alejandría, en medio del tercer siglo (200-300 d. C.) rechazó la autoría apostólica. Este hecho es citado por el historiador eclesiástico, Eusebio en su “Hist. Eccl. vii.25”.

Refutación - La razón: El obispo se sentía molesto por la creciente propagación en su diócesis de la doctrina de un reino milenario, promulgada por otro obispo egipcio, Nepos. Un avivamiento espiritual había despertado otra vez entre los creyentes de Alejandría la esperanza bendita de la segunda venida de Cristo.

Dionisio insistió que el libro fue escrito por “algún otro Juan en Efeso” porque el obispo conocía una tradición en que había dos monumentos en Efeso, uno dedicado a Juan el apóstol, y el otro a Juan el anciano. Pero, habrán sido dos líderes destacados en la iglesia de Efeso Se habrán confudidos por la iglesia primitiva La solución es sencilla: los dos monumentos fueron dedicados a la misma persona.

Un moderno concepto erróneo:

En su comentario sobre Apocalipsis, Massyngberde Ford 9 arguye que el libro es una obra compuesta, emanando desde el círculo de seguidores de Juan el Bautista. Esta autora afirma que los capítulos 4-11 fueron revelaciones dadas al Bautista antes del ministerio público de Jesús, y que los capítulos 12 - 22 fueron escritos por un discípulo del Bautista antes del año 70 d. C. y el saqueo de Jerusalén. Según Ford, ese discípulo tenía solo un conocimiento parcial de las enseñanzas de Jesús.

Asevera que los primeros tres capítulos y el resto del libro fueron agregados años después por un redactor. Dice también que el libro representa una forma primitiva del cristianismo que heredó tendencias fogosas, proféticas y apocalípticas. Esta escritora católica confiesa que ha presentado una hipótesis atrevida con el cual ella espera estimular más discusión sobre la autoría del libro.

El mayor problema de semejantes conjeturas es, cómo un Apocalipsis de naturaleza tan judía podría ser encontrada en un canon cristiano. Durante el primer siglo, muchos escritos apocalípticos “cristianos” estaban reclamando ser aceptados como “inspirados por Dios.”

Razones por el rechazo del autoría apostólica -

(1) El autor se llama "Juan" y un "siervo de Dios", en 1:1; un "hermano" a sus lectores, en 1:9; un "profeta", en 22:8, pero nunca dice que es un "apóstol".

Refutación: La autoridad con la cual él escribe revela una asunción implícita de su apostolicidad, y sus insistencia al respecto no es necesaria.

(2) Nada en el contenido del libro indica que el escritor conocía al Jesús histórico ni estuviera presente en los acontecimientos que involucran el apóstol Juan en los Evangelios.

Refutación: Esa aseveración se llama un “argumento de silencio” que hace caso omiso del propósito del libro de Apocalipsis. Mientras los evangelios tratan del ministerio terrenal de Jesús, Apocalipsis anticipa la consumación de la historia del mundo.

(3) Hay una tradición que el Apóstol Juan sufrió un martirio temprano.

Refutación: La tradición es débil y sin prueba histórica, mientras que, sí, hay evidencia que Juan pasó los últimos años de su vida residiendo en Efeso. Dicha tradición ha sido ampliamente investigada y desbaratada por comentaristas conservadores durante los siglos pasados.


El obispo de Antioquía de Siria, llamado Ignacio, escribió una carta a las iglesias en la provincia de Asia. Lo hizo durante su viaje a Roma para ser martirizado. Escribió pocos años después que Juan había escrito el Apocalipsis.

“En ninguna de sus cartas, se encuentra algo, aun en el grado más remoto que alcanzara al tono autoritario de las cartas de Juan a las iglesias."10

“Ignacio se daba cuenta que no tenía el derecho, como Pablo, Pedro, o un Apóstol, a mandar órdenes a las iglesias de Asia. Solo podía aconsejar, exhortar, y razonar, en los términos más urgentes, como lo es el derecho de cada cristiano, a interesarse en el bienestar espiritual de todos los demás creyentes”. 11

En una carta que él escribió a los romanos, en el párrafo nueve dice “No puedo mandarlos tal como Pablo y Pedro lo hicieron, aquellos son apóstoles”. 12

El tono de los escritos de Juan es completamente diferente, porque escribe con un espíritu de absoluta autoridad. Sentía profundamente su responsabilidad de exhortar severamente a los que conocía de manera tan profunda. Fue reconocido como el líder de suprema autoridad sobre aquellas iglesias a las cuales había conocido por tantos años.

En sus otros escritos, el Evangelio y las tres epístolas, Juan escribió en tercera persona, pero en Apocalipsis, en la primera. En cuanto a su identificación, se menciona a sí mismo 3 veces en la introducción, (1:1, 4, 9) y 2 veces al final, (21:2 y 22:8). Por qué esconde Juan su nombre en su Evangelio y las tres cartas que escribió, mientras es registrado claramente aquí Repuesta: Porque Apocalipsis es sobre todo profecía y en el A. T. cada escrito profético es legitimado por el nombre del profeta.13

La autoría de Apocalipsis apoyada por los padres de la iglesia:

Que el libro fue escrito por Juan es comprobado por Ireneo (m. 170 d. C.), el discípulo de Policarpo, que a su vez era discípulo del apóstol Juan. Ireneo dice, “Juan también, el discípulo del Señor, dice en Apocalipsis...” entonces cita 1:12-16, 5:6, 19:11-17.14 Él hace uso de casi cada “capítulo” del libro, (según el arreglo de las Biblias actuales, porque los capítulos y luego los versículos fueron ordenados en 1227 d. C. y 1550 d. C. respectivamente).

Una alusión al libro de Apocalipsis aparece en la obra de Justino Mártir, a mediados del segundo siglo, (150 d.C.) en su "Diálogo con Trifo el judío". Hizo uso de una cita, palabra por palabra, afirmando que el autor era Juan.

Justino Martir, que vivió varios años en Efeso (murió 165 d. C.), afirma expresamente que "Juan, uno de los apóstoles de Cristo escribió Apocalipsis15

Clemente de Alejandría (200 d. C.) citaba varias veces Apocalipsis como "Escritura auténtica" en sus obras "Paed. ii, 219", "Quis Div. Salv. 42", y "Stromata", VI, 106-107. En su escrito, Quién es el hombre rico" Clemente escribe: "Juan había estado en la Isla de Patmos hasta la muerte del tirano" y luego hace referencia a Apocalipsis 1:9.16 En sus días, el libro de Apocalipsis fue conocido y ampliamente usado en las iglesias desde Roma hasta Alejandría, y desde Cartago hasta Antioquía.

El Canon Muratorio, escrito como 170 d. C., indica que en aquel tiempo el libro fue aceptado como un libro canónico, mientras el "Apocalipsis de Pedro", no. Por el final del cuatro siglo, (los 300s d. C.), Apocalipsis apareció en todas las listas de los libros canónicos, siendo aceptado a la par con los Evangelios y los demás libros del N.T.

Tertuliano, (m. 220 d. C.) escribiendo en Cartago, hace citas de todo el libro, salvo cuatro capítulos, dice que Juan era el autor, y también que apoya lo que dice el Canon Muratorio en cuanto a Apocalipsis.

Orígenes (m. 254 d. C.) de Alejandría apoya la autoría de Juan, en su “Com. in Jn. ii.5”.

Un importante testimonio para la autoría apóstolica ha llegado a la luz de los materiales gnósticos descubiertos en el año 1945 en Chenoboskion, Egipto. Un documento, el “Apocryfon Johnnis” (fechado un poco antes del año 150 d. C.), cita 1:19 y afirma que fue escrito por "Juan, el hermano de Santiago, esos son los hijos de Zebedeo". 17

La FECHA de Apocalipsis -

En cuanto a la fecha, un comentarista liberal, F. W. Farrar, dice que el libro fue escrito antes del año 70 d. C., porque 11:1-2 habla de Juan midiendo el templo.18 Pero la escatología de los modernistas es una mazmorra de especulación y errores porque no creen en la plena inspiración de la Palabra de Dios, Quien ve desde el principio hasta el fin de las cosas.

La fecha del libro es un asunto de controversia amarga y polémica. Dos fechas compiten para ser aceptadas, 68 d. C. y 95 d.C. La primera fecha afirma que el libro fue escrito cuando Galba era el emperador de Roma, mientras la otra, cuando Domiciano reinaba.

La adopción de cualquier fecha determina el método de interpretación usado para analizar el libro. Si se acepta la fecha más temprana, uno es obligado a seguir la escuela pretérita de interpretación que asevera que las predicciones tuvieron su cumplimiento durante la vida de Juan. Si se acepta la fecha más tarde, 95 d. C., uno entiende la naturaleza profética del libro y va a adherirse a la escuela futurista.

La evidencia para la "fecha temprana" no se encuentra ¡hasta tres siglos y medio después que el libro fue escrito! El primer escritor que menciona una fecha temprana era Epifanio (m. 360 d.C.) quien yerra grandemente al decir que Juan escribió Apocalipsis "durante el reinado de Claudio (cerca al año 50 d.C.) cuando el apóstol tenía como 90 años de edad". En realidad, Juan tenía apenas 50 años durante dicho reinado.

Los que aceptan la fecha temprana dicen que Nerón era la bestia que fue herida por sus enemigos, luego escondido en Parthia, hasta que apareciera como líder de un gran ejército que destruiría a Roma y el Cristianismo, librando a Israel de todos sus enemigos, y finalmente llegando a ser el Anticristo.

En verdad, después del año 68 (en el cual Nerón se suicidó), había un rumor vago flotando entre los ciudadanos del Imperio Romano sobre su restauración a la vida. Según los de la "fecha temprana", Juan, engañado por ese rumor, escribió Apocalipsis. Al llegar a 17:10, Juan interpretó las siete cabezas de la bestia como los emperadores Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio, y Nerón (los cinco caídos). El sexto es Galba ("el que es"), y su sucesor sería Nerón resucitado. Históricamente, esas cosas no sucedieron: Nerón no apareció, Roma no cayó, y en lugar de ser librado, Israel fue destruido en 70 d. C.

Para establecer la fecha de Apocalipsis, una fuente importante son los escritos del padre de la iglesia, Ireneo, martirizado en 202 d. C., durante la persecución de Septimio Severo. Ireneo era el "nieto espiritual" del Apóstol Juan, porque Policarpo (70-155 d. C.) había sido discipulado por Juan y luego discipuló a Ireneo. La siguiente cita revela claramente la época en la cual Juan escribió Apocalipsis: "No vamos a correr el peligro de pronunciar positivamente el nombre del Anticristo, porque si fuera necesario que su nombre sea claramente revelado en este pressente tiempo, éste habría sido anunciado por aquél quien vio la visión apocalíptica. Esta fue vista no hace mucho tiempo, casi durante nuestro día, hacia el final del reinado de Domiciano."19

Para colocar la formación del libro en una fecha más temprana y antes de la destrucción de Jerusalén en 70 d.C., amilenaristas han tergiversado las palabras de Ireneo, haciéndole decir que era más bien a Juan mismo el que fue visto, no un libro. Este concepto ha sido ampliamente refutado.

En sus escritos, Ireneo hizo reclamos contra los atentos de alegorizar los grandes textos del A. T. y de Apocalipsis. Escribió que la esperanza de una resplandeciente Jerusalén terrenal era la pauta de la ortodoxia tradicional entre los padres apostólicos.20

En cuanto a la erudición de Ireneo, la Enciclopedia Británica dice, "Para reconstruir las doctrinas de los gnósticos, historiadores modernos han confiado mucho en los escritos de Ireneo, cuyo método era presentar un resumen de las ideas gnósticos antes de atacarlas. Después del descubrimiento de la biblioteca gnóstica cercana a Naj Hammadi en Egipto en la década de los 40, el respeto para la capacidad de Ireneo ha crecido. Es obvio que él había sido altamente preciso en su trato de las doctrinas heréticas". 21

El historiador de la iglesia, Eusebio (m. 339 d. C.), aunque era amilenarista y fiel seguidor de Orígenes de Alejandría y su método alegórico de interpretación, ha corroborado la cita arriba de Ireneo. En su escrito llamado "Historia Ecclesiae" se encuentra la siguiente información: Después que Domiciano había reinado quince años, fue seguido por el Emperador Nerva. Las condenas de Domiciano fueron anuladas por el senado romano que permitió el regreso de todos los desterrados y la restauración de sus bienes.
Después de reinar sólo un año, Nerva fue reemplazado por Trajano quien reinó entre 98 y 117 d. C.

Eusebio observa, a continuación, que durante el reinado de Trajano, Juan vivía en Efeso ministrando entre las iglesias de la provincia de Asia, porque después de la muerte de Domiciano, había regresado de su destierro en la isla de Patmos.

Luego en sus escritos, Eusebio dice que Juan recibió la revelación hacia el final del reinado de Domiciano, y apoya las observaciones de Ireneo en cuanto al autor y la fecha de Apocalipsis. 22Así que, el testimonio de Ireneo en cuanto a la fecha de Apocalipsis tiene mucho peso, a pesar de las aseveraciones de los amilenaristas que Juan escribió Apocalipsis durante el reinado de Nerón.

Eusebio también cita los escritos de Papias, un pre-milenarista, y obispo de Hierópolis en Frigia cerca de 130 d. C. Eusebio, como fiel seguidor de la escuela alegórica de Orígenes en Alejandría, refleja su desdén para Papio, al citarlo en la siguiente manera:

"El escritor Papias ha registrado otras noticias, supuestamente entregadas por una tradición oral, sobre extrañas parábolas del Salvador. Otros dichos son más bien de carácter mítico, por ejemplo, él dice que habrá un período de como un mil años después de la resurrección y que el reino de Cristo será establecido en forma materialista en el mundo". 23

Victorinus, cerca de 270 d. C., en su comentario "In Apocalupsi", Jerónimo, cerca de 375 d. C., en "De Viris Illustribus" están de acuerdo con Ireneo.
Desde el primer testigo que habla sobre la fecha del libro de Apocalipsis, en la última mitad del segundo siglo, hasta la última mitad del quinto siglo, tenemos una sucesión de padres de la iglesia testificando de acuerdo entre ellos, y en un lenguaje que no permite un mal entendimiento, el hecho que Juan fue desterrado a Patmos bajo el reinado de Domiciano y que allí él vio aquellas visiones de Apocalipsis que después él escribió.

En sus esferas de labor, los padres pertenecen a las variadas regiones de la Iglesia: Francia, Alejandría, Africa del Norte, Siria, y Roma. Son independientes el uno del otro y nos presentan la impresión irrefutable que, por lo menos, durante los primeros cuatro siglos de la era cristiana, fue firmemente creído que Juan vio las visiones de Apocalipsis en los días de Domiciano y no en los días de Nerón". 24

La persecución instigada por Nerón no alcanzaba mucho más allá de Roma misma, siendo expresada en un menor grado en algunas provincias.

La relación de Juan con las siete iglesias de Asia Menor armoniza mejor con la edad avanzada del Apóstol Juan que con su relativa juventud. Pablo escribió a los Efesios entre 60-61 d. C. Él no habría escrito ni trabajado entre ellos si Juan hubiese estado ministrando allá, según su propio principio de labor misionero indicado en Rom. 15:20.

El comentarista Milligan (de la escuela idealista de interpretación), quien vivía durante la última mitad de los 1800, era amigo personal del erudito arqueólogo, Dr. William Ramsey. El Sr. Milligan hizo uso de un manuscrito de Ramsey, no publicado en aquel tiempo, en el cual él presenta extensos argumentos en cuanto a fechar la composición de Apocalipsis. Milligan citó a Ramsey de la siguiente manera: "No queda duda que la exposición anterior nos obliga fechar el escrito de Apocalipsis no más temprano del año 90 d. C." 25

Teodoro Zahn, respetado erudito sobre la formación del Nuevo Testamento, acertadamente hizo un resumen del significado del testimonio de la iglesia temprana en cuanto a la fecha de Apocalipsis, al decir, "Lo correcto de la fecha 96 a. C. es también confirmado por todas aquellas tradiciones que unen el exilio de Juan en la Isla de Patmos con la edad avanzada del Apóstol. Todos los puntos de vista divergentes en cuanto a la fecha de la composición de Apocalipsis, encontrados en la literatura de la iglesia, están tan tardíos y confusos, que ni merecen tener el nombre de tradición". 26

Luego Lindsey cita un erudito, Hort, conocido por su pericia en cuanto al texto griego : "El testimionio de esta evidencia externa está tan fuerte que aun Hort, partidario de una fecha mas temprana, (durante el reinado de Nerón) dijo que si se podía decidir sólo por la evidencia externa, habría una clara preponderancia para una fecha en los días del Emperador Domiciano". 27

La sospecha de Domiciano contra el Cristianismo:

El culto al emperador crecía y facilitaba el establecimiento de un estado dictatorial en el ámbito, tanto político como religioso. El gobierno totalitario de Domiciano miraba con recelo y sospecha el levantamiento rápido de una nueva secta que tenía tanta potencialidad política para una revuelta.

La porfía de los Cristianos a no rendir culto al emperador fue interpretada tanto en términos políticos como en religiosos. El hecho que Domiciano ejecutara a su primo Flavius Clemens, fue motivado por la conversión de éste al Cristianismo, un paso claramente subversivo.

En una época cuando los seres humanos buscaban una solución a sus problemas sociales y políticos, Apocalipsis es una divina filosofía de historia escrita a través de un imperio concebido y administrado humanamente. Si la culminación de la deificación del ser humano es todavía futura (el Anticristo), las pasadas manifestaciones son suficientes para indicar en qué dirección viaja la humanidad cuando intente organizar sus propios asuntos sin tomar en cuenta a Dios. La última expresión mundial será la aparición del Anticristo, ese ser tan prominente en el libro de Apocalipsis.

Los Métodos Usados Para Interpretar El Libro de Apocalipsis:

El fondo histórico de Apocalipsis - Aunque el libro es por naturaleza profético, tratando mayormente con eventos subsecuentes al tiempo de su composición, Apocalipsis puede ser entendido mejor por medio del trasfondo del tiempo en el cual fue escrito. Este tiene que ver con los variados métodos que han sido usados para su interpretación.

Los métodos principales son:

(1) el pretérito

(2) el histórico

(3) el idealista

(4) el futuro

(1) El método pretérito acepta el contenido del libro como fidedigno, pero cree que todo lo que aconteció (con excepción de la visión del estado eterno en los capítulos 20-21) fue cumplido en los días de Juan. Así, el libro presenta una representación dramática de las condiciones y eventos existentes en los días del Apóstol; las visiones esán limitadas a su horizonte.

La primera sistemática presentación pretérita originó en el siglo XVII con un sacerdote jesuita llamado Alcázar (1616 d. c.). Los Reformadores habían identificado a Babilonia con la iglesia romana y habían logrado usar el libro de Apocalipsis como una poderosa arma discutible en su favor. El propósito principal de Alcázar fue el de desligar su iglesia del estigma que los protestantes pusieron sobre el papado al aseverar que el papa era el Anticristo.

Alcázar trató de mostrar que el libro se podría dividir en dos secciones principales, que trataban acerca del conflicto de la iglesia romana contra el judaísmo, los capítulos 5 - 11, y contra el paganismo, en los capítulos 12-19. El libro termina mostrando su gloria a causa de esas victorias, en los capítulos 20-22. Las persecuciones mencionadas en el libro son las de Nerón y de Domiciano, es decir, todo el libro fue ya cumplido, llegando a los días del Emperador Constantino, 312 d. C. Así, Alcázar hábilmente "anuló" los ataques de los Reformadores contra la iglesia católica.

Según esta aseveración, el libro de Apocalipsis se cumplió dentro de los primeros siglos de la historia de la Iglesia. Un comentarista inglés expresa sucintamente esa creencia al decir "El Apocalipsis es un libro de su tiempo, escrito desde su tiempo, y para su tiempo, no para las generaciones distantes del futuro, mucho menos para los últimos tiempos". 28

En cuanto al método pretérito, un comentrarista acertadamente afirma que "Esta interpretación racionalista obviamente destruye la credibilidad del libro y lo reduce al nival de una fábula estrafalaria". 29

El ya citado comentarista liberal, Farrar, dice: “El Apocalipsis es lo que profesa ser, un bosquejo inspirado por la historia contemporánea y por los eventos encontrados en la sexta década del primer siglo”.30 Enseñó que la caída de Jerusalén en el año 70 d.C. fue la segunda venida de Cristo. 31

La postura preterista originalmente no encontró aceptación en la iglesia primitiva.

(2) El método histórico - Éste dice que el libro es una presentación simbólica del curso entero de la historia de la iglesia desde el final del primer siglo hasta el fin del tiempo y la venida de Cristo. Este método es adoptado por la mayoría de los comentaristas protestantes.

Se enfatizan dos factores: El día en el cual Juan vivía, y el día final de la victoria de Dios. Hace más de un siglo, un seguidor de esta interpretación, Guillermo Milligan, escribió, “Es un conflicto continuo entre la maldad y lo bueno. No hay necesidad del proceso histórico...En el libro de Apocalipsis, no encontramos eventos especiales, sino una exhibición de los principios que gobiernan tanto la historia del mundo como de la iglesia. Es una filosofía de historia en la cual las fuerzas cristianas confrontan continuamente las fuerzas de la maldad". 32

Según esta interpretación, el libro es sólo una poesía teológica presentando la lucha sin fin entre el reino de la luz y el reino de las tinieblas. El idealista continúa lógicamente los conceptos alegóricos que influenciaban a los teólogos amilenaristas de las edades anteriores.

Según este concepto, las distintas series de la iglesia (los sellos, las trompetas, y las copas) representan eventos particulares en la historia del mundo, es decir, los que tienen su relación para con la iglesia. Quienes sostienen ese punto de vista ven en los símbolos el levantamiento del papado, la corrupción de la iglesia, y las guerras encontradas durante la historia de la iglesia.

La mayoría de los Reformadores interpretaban el libro así: cada uno dando su propia interpretación, resultando en una gran confusión de ideas conflictivas. En 1522 Lutero escribió "Mi espíritu no puede adaptarse a este libro, y la razón por la que no lo puedo tener en alta estima es porque Cristo ni es enseñado ni reconocido en él". Doce años después, Lutero había modificado algo su punto de vista, pero hasta el fin, él dudaba de su apostolicidad. La postura de Lutero resulta muy extraña porque ningún otro libro de la Biblia exalta a Cristo como el libro de Apocalipsis.

Juan Calvino rehusó escribir un comentario sobre él.

Elliott, en su libro "Horae Apocalypticae", sostiene que las trompetas abarcan el período desde 395 d. C. hasta 1453 d. C., empezando con los ataques contra el imperio romano occidental por los Godos y concluyendo con la caída del imperio oriental frente los ataques de los turcos.

La primera trompeta, según él, habla de la invasión de los Godos bajo Alaric quien dirigió el saqueo a Roma.

La segunda trompeta era la invasión bajo Genseric quien conquistó la Africa del Norte.

La tercera trompeta era la invasión de las hordas asiáticas bajo Atila quien devastó a Europa central.

La cuarta habla del colapso del imperio bajo la conquista de Odoacer.

Las langostas de la quinta trompeta eran los ejércitos de musulmanes que invadieron el oeste entre los siglos seis y octavo.

El sexto juicio de los cuatro ángeles atados en el río Eufrates habla del crecimiento de poder turco.

Problema - Muchas de las interpretaciones de este sistema tienen que ser esforzadas para poder preservar la secuencia correcta de los eventos que supuestamente presagian. Por ejemplo, Elliott insiste que el granizo y el fuego de 8:7 deben referirse a los Godos, porque el granizo viene del norte, igual que los Godos.

Un intérprete historiador continuamente está confrontado con el dilema de fabricar una rara espiritualización para poder mantener la cadena de los eventos históricos. Creyendo que todo empieza al final del primer siglo, está obligado a estirar el simbolismo en etapas sucesivas, abarcando el resto de la historia hasta la venida de Cristo y su identificación de los símbolos es muy arbitraria. El resultado es una confusión de suposiciones sobre las cuales ningún historiador independiente está de acuerdo completamente con los demás.

Al contrario, si confiesa que ciertos eventos en Apocalipsis son literales, entonces tiene que confesar que ningún evento comparable en la historia realmente aconteció.

La precisa identificación de los eventos históricos con sus correspondientes símbolos sucesivos, jamás ha sido claramente lograda, aun después de la ocurrencia de los eventos. Si los puntos sobresalientes de la historia subsecuente son los hechos predichos, debe ser posible identificarlos con una certeza tolerable, de otro modo, cuál es el punto de todo Pero existen muchas interpretaciones de los historiadores sin ningún acuerdo entre ellos.

Un comentarista observa que cada adherente de este método de pensamiento ajusta las cosas para que el final de ellas termine en su propia época. Dice que es dudoso que ninguno, al estudiar las ampliamente divergentes conclusiones alcanzadas por esta escuela, llegara a ser miembro de ella, esforzando que su propio esquema se encaje en los diferentes hechos de la historia. 33

Hay muchas defensores de la interpretación histórica en los rangos de la Cristiandad evangélica desde los días de la Reforma hasta los tiempos modernos. Pero los puntos de interpretación sobre los cuales ellos están de acuerdo pueden interpretarse tanto como "tendencias" como "eventos". Tales tendencias se encuentran en cualquier período de la historia.

Una gran debilidad del método historiador es que el comentarista está sujeto a muchas conjeturas, y la historia se hace la intérprete de la profecía.

Hay aproximadamente cincuenta diferentes sistemas de interpretación entre los historiadores. Walvoord observa correctamente que "La misma multiplicidad de tales interpretaciones e identificaciones de los carácteres del Apocalipsis con una vafriedad de personajes históricos es su propia refutación. Si el método histórico es el correcto, es claro que hasta ahora nadie ha encontrado la clave". 34

El método historiador choca con el principio bíblico que las Escrituras son capaces de interpretarse a sí mismas. Apocalipsis enseña uno a entender los tiempos, los tiempos no le enseñan a uno a entender el Apocalipsis.

Otro problema que esos intérpretes tienen es que enfatizan más bien las fortunas del imperio romano occidental, pasando por alto lo que pasaba en la parte oriental. Pero durante los primeros siglos de la era cristiana, la iglesia crecía mucho en el oriente, extendiéndose hasta la India y China.

Scott nota que "Los historiadores jamás están de acuerdo en sus interpretaciones. La gran mayoría del pueblo de Dios no ha tenido la oportunidad de estudiar la historia del mundo, pues cómo podrán interpretar y entender el libro de Apocalipsis El principio para entender el libro según el médodo de los historiadores es completamnete falso. Sólo el Espíritu Santo tiene la facultad de ayudarnos entender la profecía, no los hechos históricos". 35

Hay un factor positivo - La continuidad y gratitud por la mano de Dios interviniendo en la historia es una contribución del método histórico y esto debe ser retenido. Apocalipsis no abarca solamente un breve período de tiempo, sino que el libro está calculado para impartir a sus lectores un criterio que les permita estimar el progreso espiritual de sus propios tiempos a la luz del proceso divino que está conduciendo todo hacia una consumación climática.

(3) El método idealista presenta grandes principios en constante conflicto. Como los dos anteriores, el idealista cree en la historicidad de los hechos, pero en lugar de ocuparse con los detalles, el libro meramente muestra, a grandes rasgos, cómo Dios vence lo malo a través de los siglos.

Bajo esta perspectiva, es cuestionable que el libro podía cumplir su claro propósito indicado en 1:1 y 19. “Las cosas” se refieren a visiones específicas y eventos. El hecho que Dios va a conquistar lo malo es bien conocido, Daniel 2:44, 9:24, Judas vss. 14-15. Apocalipsis hace precisamente lo que promete hacer, presentar una revelación de cosas futuras y desconocidas.

Apocalipsis no registra eventros reales, sino la eterna lucha entre lo bueno y lo malo. Los símbolos carecen de conexión con eventos políticos o sociedades históricas. Los sellos, trompetas, y copas sólo ilustran varias fases del conflicto entre Cristo y Satanás. Así el libro representa el eterno conflicto entre el bien y el mal en cada siglo o época.

Para formar sus pautas de interpretación, un comentarista inglés, G. T. Manley, saca lo mejor de todos los sistemas, ¡menos el futurista! Dice que hay una variedad de sistemas para la interpretación del libro, pero urge al lector a mantener una mente abierta para tratar cada porción del libro en su contexto y con otras partes de las Escrituras, y no esforzarla en un esquema entero de gran alcance.36 Esa idea de Manley produce una mazmorra de confusión.

Los idealistas creen que el Apocalipsis presenta una filosofía de la historia que presenta al cristianismo como una fuerza triunfante sobre el diablo y el mal. Interpretan el texto a la luz de alguna situación socio-política contemporánea. Esto produce una alejamiento de los principios básicos de una hermeneútica normal, gramática, histórica y literal.

"El cumplimiento de acontecimientos predichos en el libro, en particular el regreso personal de Jesucristo a la tierra, no se encuentra un en ciclo repetitivo que caracteriza a cada generación, sino que será un punto futuro, un hecho histórico, en el sentido más pleno de la palabra". 37

Raymond Calkins sostenía este punto de vista. Dice en su libro, "El mensaje social el libro de Apocalipsis", que el mensaje del libro puede resumirse bajo cinco puntos:

(1) Es un aliciente irresistible para vivir heroicamente.

(2) El libro contiene insuperables apelaciones a la perseverancia.

(3) Revela que, al final, la maldad será vencida.

(4) Presenta un magnifico cuadro de Cristo.

(5) Enseña que Dios está en control de la historia del mundo.38

Cualquier intérprete del libro puede estar de acuerdo con estos conceptos. La interpretación idealista contiene mucha verdad. Sin lugar a dudas, Apocalipsis revela el conflicto entre Satanás y Dios, pero el libro también predice que habrá un fin para la maldad y que Cristo será victorioso en un tiempo y lugar específicos.

El defecto de los idealistas no es tanto lo que dice como lo que niegan; no admiten ningún significado profético en el libro. Una debilidad flagrante es hacer caso omiso del contexto en el cual un término se encuentra.

Nótese lo que dice un comentarista llamado E. F. Scott: "Juan vio que la fuerza material tiene que rendirse al final a lo espiritual, que la tiranía, por más atrincherada que esté, se derrota a sí misma; que la sangre de los mártires no claman en vano al cielo y que la causa de Cristo será victoriosa.

La grandeza del libro consiste en su aseveración tremenda de esos principios, y por esta razón, se prueba que es un libro de verdadera predicción...este libro presenta con vigor incomparable, eventos que siempre se están repitiendo. En cada edad, las maldades que Juan presenta han aparecido en nuevas formas y han tenido precisamente la misma secuela como él anticipó." 39

"Aquí y allá, a lo mejor, registra visiones vistas en un éxtasis, pero de esto no se desprende que ellas se conformaran a cualquier realidad...La mayor parte de las visiones fue producide por la propia imaginación de Juan...no podemos leer el libro de Apocalipsis como si fuera una transcripción literales de cosas vistas y oídas en el mundo invisible". 40El presente autor ha insertado esta cita de E. F. Scott para advertir a los creyentes que Satanás ya tiene sus detractores teológicos siempre disponibles para atacar la Palabra de Dios.

El problema de interpretar alegóricamente las Escrituras -

Este hecho más allá de los símbolos de la Biblia (cuando éstos son indicados como tales por el libro mismo) y pretende encontrar un significado escondido tras las palabras del libro. El alegorista niega la realidad literal tras las descripciones de los eventos. Los cambian en metáforas y parábolas que sólo dan mensajes de aliento.

Este método es contradicho por el primer versículo del libro mismo que afirma que el propósito del libro es “para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.” En 1:1, “manifestar” (el infinitivo aorista ________deigsai) muestra que el diseño del libro es predecir eventos futuros que seguramente van a acontecer.

Es verdad que la lectura del libro es una bendición y aliento, pero éste no es su propósito principal. El alegorista sostiene la presuposición que la profecía es una imposibilidad, y por eso, busca un significado escondido y místico en el texto. Este método no toma en cuenta la historicidad de los libros de la Biblia, y ¡cómo ha sufrido Apocalipsis en las manos del alegorista! El hecho de alegorizar este libro se encaja bien con cualquier de los tres métodos tratados anteriormente.

Este método de espiritualizar era debido a la influencia del pensamiento griego. Adoptaron una exégesis mística y alegórica a causa del hecho que mucho tiempo había pasado y el esperado reino no había aparecido.

Otra debilidad del sistema alegórico se ve en cuanto a las designaciones del tiempo. Han de ser tomadas literalmente Apocalipsis 9:5 habla de 5 meses; 11:2 y 13:5 hablan de 42 meses; 11:3 y 12:6 hablan de 1,260 días; 11:9, 11 habla de 3 días y medio: 20:2, 3, 5, 7 habla de un mil años. Si estos son períodos literales de tiempo, se hace mucho más fácil entender e interpretar el libro.

Algunos comentaristas amilenaristas, como Alberto Barnes y Guillermo Hendriksen, dicen que “los 42 meses realmente significan 1,260 años que representan la edad del evangelio.” Entonces se abre la puerta a un sin fin de especulaciones caprichosas.

(4) El método futurista cree que Apocalipsis es una revelación de la consumación de las edades. este es el único método que armoniza con las profecías de Daniel 9:24, 26-27, 7:19-27, 8:23-25 y Mateo 24 y 25. Este método acepta la interpretación gramatical, literal, e histórica de las Escrituras. El presente escritor adhiere únicamente a este método.

Los capítulos 1-3 de Apocalipsis tratan el período de la presente Dispensación de la Gracia. Los capítulos 4-19 describen el tiempo de los siete años de la tribulación. Ningún juicio en la historia jamás ha igualado los descritos en los capítulos 6, 8, 9 y 16. El capítulo 20 tiene que ver con el reino milenario de Cristo en la tierra. Los capítulos 21-22 describen el estado eterno. Los acontecimientos predichos en Apocalipsis se han de cumplir de manera normal. "Su mensaje es fundamentalmente escatológico, porque su tema gira alrededor de la realidad de la segunda venida de Cristo a la tierra y de los acontecimientos que precederán, acompañarán y seguirán a un hecho tan singular". 41

Los símbolos usados enseñan verdades y cosas reales. Todos los símbolos y las metáforas han sido tomadas del Antiguo Testamento. De los 404 versículos que constan el libro, 265 contienen el lenguaje del A. T. Hay 550 referencias al A. T. Está saturado con los modismos hebreos. Estando íntimamente ligado con las profecías del A. T., es un gran error tratar de interpretar el libro por medio de la historia gentil.

Hay un progreso de la profecía bíblica. Las predicciones de Daniel avanzan más allá de las de Isaías; Zacarías agrega más datos al cuadro creciente de los últimos tiempos. En su discurso del Monte de los Olivos, Cristo pone más detalles que hacen más claro el cuadro escatalógico, mientras Pablo, en su segunda carta a los Tesalonicenses dibuja con su pluma profética algunos renglones de manera tan vívida y clara sobre el Hombre de Pecado (el Anticristo), que los santos de la tribulación podrán reconocerle inmediatamente.

Pero el libro de Apocalipsis corona toda la palabra profética con sus símbolos y cuadros, sus explicaciones y sus testimonios, para que los hijos de Dios posean un guía infalible en cuanto a los tiempos peligrosos e inminentes de la consumación de esta presente dispensación de la Iglesia.

Una buena regla para la interpretación bíblica es, "Cuando el claro sentido de las Escrituras hace un sentido común, entonces no busque a otro sentido"; es decir, hay que aceptar cada palabra en su sentido primario, ordinario, usual, y literal, a menos que los hechos del texto inmediato, estudiado a la luz de pasajes correspondientes y verdades fundamentales, indiquen lo contrario.

La escuela de pensamiento futurista, debido a su insistencia de interpretación tan literal que sea posible, ha sido un antídoto saludable al extremo simbolismo que trata de obligar a Apocalipsis a decir cualquier cosa, salvo lo obvio.

Mientras los otros puntos de vista han dado a los símbolos un significado arbitrario, los futuristas han tratado de lograr ser consistentes en su interpretación. Toman en serio el orden y el carácter de las profecías, y han tratado de conectarlas con el regreso personal y literal de Cristo.

Un general resumen de todo: En distintos grados estos esquemas cronológicos han sido abrigados por los Cristianos evangélicos, cuya espiritualidad y devoción a Cristo no ponen en tela de juicio. En cada uno, hay un elemento de verdad, pero mayormente son excluyentes el uho del otro.

Un regreso al texto bíblico es el único recurso en esa contienda de teorías opuestas.

Los tres métodos para interpretar el concepto del mlilenio -

Pos-milenarismo
A-milenarismo
Pre-milenarismo

Estos tres métodos toman sus nombres y su punto de partida de 20:1-8 en el cual se menciona al reino milenario de Cristo.

El pos-milenarismo interpreta el pasaje como figurativo., y asevera que Cristo volverá al mundo para establecer el reino eterno después de mil años de esfuerzo humano para mejorar la sociedad mundial. Este método asume que el Evangelio de Cristo, lenta pero seguramente, va a sojuzgar todas las naciones. Cree que el reino de Dios equivale a la Iglesia.

Este método tenía históricamente sus raíces en las enseñanzas de Agustín, obispo de Hippo, quien, en el quinto siglo, buscaba una nueva filosofía la que podría explicar la crisis mundial de su propio día, visto en la invasión por las hordas paganas.

El Imperio Romano había estado desintegrando por muchas décadas. El saqueo de Roma por Alaric en el año 410 d. C. y la subsecuente invasión de la Africa del Norte - el país de Agustín - obligaba a éste a repensar la posición de su iglesia romana. En su famosa obra "La Ciudad de Dios", promulga la doctrina que los gobiernos del mundo iban a perecer, mientras la "ciudad de Dios", idéntica con la iglesia romana, iba creciendo hasta impregnar todo el mundo con su influencia, introduciendo así un reinado de paz y justicia.

La iglesia no tardaba en aprovechar los conceptos de Agustín. Si la iglesia era idéntica con el reino de Dios, entonces ella tenía el derecho de asumir poder político y demandar sus derechos. Las conquistas por la fuerza serían legítimas. Para poder llegar a esta conclusión, Agustín tenía que usar un método alegórico para interpretar Apocalipsis, despojando las Escrituras de una interpretación literal. Dijo que el milenio empezó con la primera venida de Cristo, continuando hasta su segunda venida; la primera resurrección es algo "espiritual"; Satanás ha sido atado ya, y Cristo realmente está reinando sobre el mundo. 42

Luego, en la historia de la iglesia romana, el maestro/filósofo, Tomás Aquino, adoptó los conceptos de Agustín, los que llegaron a ser la enseñanza oficial de la iglesia romana.

La forma del pos-milenarismo que es más conocido hoy en día empezó con Daniel Whitby, un comentarista unitario43 quien, en el año 1703, editó en Londres un libro titulado "Paráfrasis y Comentario sobre el Nuevo Testamento". Los conceptos del libro son resumidos en cuatro proposiciones:

1. La primera resurrección no se refiere a una resurrección física ni literal. Es un avivamiento del espíritu genuino de los mártires de la iglesia. Es también una resurrección eclesiástica y nacional.

2. El milenio es algo todavía futuro. Será precedido por un triunfo sobre el papado y el paganismo.

3. Satanás dejará de perturbar la raza humana. Será atado e inactivo.

4. La iglesia triunfará y llenará al mundo con su reinado benévolo. Al final del período, habrá una breve rebelión, el juicio final tomará lugar, y Cristo establecerá su reino eterno.

Las ideas de Whitby llegaron a ser muy populares con las iglesias liberales del siglo XIX. Para aquellos que vivían en el siglo XVIII , desde la término de las guerras de Napoleón hasta el principio de la primera guerra mundial en 1914, la hipótesis de Whitby parecía justificado por los eventos históricos. El crecimiento de colonias establecidas por las naciones nominalmente cristianas en Africa y Asia abrieron nuevas puertas para la propagación de la fe cristiana. El sentido de responsabilidad misionera promovía la organización de nuevas sociedades misioneras. La educación de la sociedad avanzaba.

Estos factores producían un sentimiento de optimismo en la predicación
que "la iglesia está estableciendo el reino de Dios en el mundo".44 La rama liberal del cristianismo sustituía el cambio social por un regreso personal de Cristo. El pos-milenarismo elimina el mandato del Nuevo Testamento a esperar la venida de Cristo. Apocalipsis empieza y termina con esta gran esperanza, 1:7 y 22:20.

Además de carecer de un apoyo escritural para el pos-milenarismo, su optimismo sufrió un severo golpe con el estallido de la primera guerra mundial. Las guerras sucesivas han mostrado que el mundo no está mejorando. Sin embargo, el fenómeno del ecumenismo moderno ha animado al Cristianismo profesante a dedicarse al evangelismo del mundo, cada denominación adherente dedicándose a evangelizar según sus propios conceptos y su propia manera.

Otra vez se levanta la falsa esperanza que el esfuerzo humano producirá un mundo que Cristo encontrará convertido cuando regrese.

El A-milenarismo fue desarrollado debido al fracaso de la interpretación pos-milenario con el estallido de la primera guerra mundial. Este segundo sistema afirma que Apoc. 20:1-8 no se refiere a un período que vendría después de la conquista del mundo por el Evangelio, sino que, (a) es una descripción del período actual antes del regreso de Cristo o (b) que no tiene ningún significado. Para el amilenarista, 20:1-8 es altamente figurativo en un vago concepto escatológico.

Este sistema se puede trazar hasta los días de Agustín. El amilenarista no está satisfecho con el ciego optimismo del pos-milenarismo y rechaza el supuesto materialismo de los premilenaristas. Insiste que el reino de Dios es una realidad presente y que no debe ser relegado a algún futuro indefinido. Es cierto que Cristo vino predicando un reino, Mateo 4:23, Marcos 1:14-15, Juan 3:5. El reino es básicamente espiritual en su origen y esencia. Cuando Él dijo a Pilato "Mi reino no es de este mundo", hablaba del actual sistema mundano controlado por Satanás. Un reino espiritual puede tener una manifestación material y tangible.

Aunque la persona del Rey fue rechazada por su nación, hay muchos que le recibieron, dándole lealtad y servicio. En este sentido el reino ya ha venido. Pero hay muchas predicciones no cumplidas, por ejemplo, Mateo 26:29, en cuanto a Cristo tomando la copa de nuevo en el reino.

El amilenarista cree que la primera resurrección de 20:5 es figurativa y que se refiere más bien al nuevo nacimiento del creyente. Por ejemplo, véase "La base de la fe milenaria" por Floyd Hamilton.45 Él basa su argumento en referencias como Juan 5:14-19 y Daniel 12:1-2, Hechos 14:15. Pero estas predicciones en cuanto a la resurrección de los justos y de los injustos no presuponen que son simultáneas. Los escritores de las Escrituras no siempre indicaron sus distinciones de pensamiento en cada dicho, sencillamente presentando conceptos generales en cuanto a ellas.

La frase "Los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años" indica que hay un verdadero intervalo entre las dos resurrecciones.

El Pre-milenarismo sostiene que Apocalipsis 20:1-8 es un eslabón definido en una cadena cronológica del texto y que debe ser considerado tan literalmente que sea posible. La posición premilenaria concuerda mejor con las alusiones encontradas en los escritos más tempranos de los padres de la iglesia.

Justino Mártir (140-160 d.C.), un griego de Siria y primer apologista prominente de la iglesia cristiana, era pre-milenario. Escribió, "Yo y otros, que son Cristianos con juicio cabal, estamos seguros que habrá una resurrección de todos los muertos y mil años en Jerusalén que será construida, adornada, y ampliada, tal como los profetas Ezequiel e Isaías declaran...Había cierto varón entre nosotros cuyo nombre era Juan, uno de los apóstoles, quien profetizaba por una revelación dada, que aquéllos quienes creían en nuestro Cristo morarán por un mil años en Jerusalén, y que después, la general, es decir, eterna, resurrección y juicio de todos los hombres, tomará lugar". 46

Justino Mártir creía en la restauración de la nación Israel y la reconstrucción de Jerusalén, aunque concedía que no todos los Cristianos abrigaban esta creencia.

Ireneo, obispo de Lyons, Francia (178-202 d. C.) seguía a Papias en su concepto de un reino material subsecuente a la venida del Anticristo y la destrucción de todas las naciones bajo su tiranía. 47

La esperanza premilenaria menguaba después del Concilio de Nicea en 325 d. C. Cuando la iglesia romana llegó a ser la religión predominante, su conquista del imperio parecía asegurada, y muchos pensaban que el reino ya se había llegado. Durante la Edad Media, en los días de la Reformación, unos pocos exegetas retenían la posición premilenaria. Fue revivificada en los tiempos modernos por numerosos comentaristas cuya erudición y devoción no son dudosas. Entre ellos se encuentran Bengel, Olshausen, Alford, Lange, Fausset, Seiss, Delitzsch, Ellicott, Darby, Scofield, English y Walvoord.

Los méritos de esas diferentes posiciones teológicas no serán determinados por una votación entre los comentaristas, ni por las tendencias exegéticas de una época dada. El criterio es, Cuál sistema es el más consistente con los pactos incondicionales que el Señor hizo con su antiguo pueblo, Israel

La relación entre Dios y su antiguo pueblo por medio de los pactos incondicionales recibe apoyo de un fondo no esperado, ya de la pluma del Dr. T. F. Torrence, profesor de la dogmática en la Universidad de Edimburgo, Escocia. Ha escrito lo siguiente: "La particularidad histórica de Israel pactada con Dios persiste durante la era cristiana. Dios no ha desechado a su pueblo (Romanos 11:2) porque el pacto con Israel como el pueblo de Dios está vigente, y no puede ser espiritualizado y convertido en una forma ajena a la persistente historicidad de su naturaleza, sin poner en tela de juicio el total fundamento de la revelación de Dios en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento".48

Si la interpretación premilenaria es la correcta, entonces el libro de Apocalipsis puede ser dividido como sigue:

(1) El curso de la presente dispensación de la Iglesia hasta el rapto y la aparición del Anticristo.

(2) El corto período de siete años durante el cual el reinado del Anticristo está sometido a los temibles juicios de los sellos, las trompetas y las copas, culminando en la segunda venida de Cristo.

(3) El establecimiento del reino en el cual Satanás es atado. Israel y todos los santos gozan de la administración del Mesías.

(4) El final período de juicio y la entrada del estado eterno.

Los premilenaristas deben recordar que, aunque la importancia del milenio no debe ser subestimada, tampoco ésta debe ser exagerada; mientras el libro marca el milenio como una era en la historia humana, es sólo