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INTRODUCCION
Prólogo: Antes de tratar directamente
con el texto mismo de Apocalipsis, en la orientación
introductoria voy a hacer referencia a un área donde
hay mucha confusión. Me refiero a los dos métodos
básicos de la interpretación de las Escrituras,
el "amilenarista" y el "premilenarista".
Sin atacar individuos, trataré de mostrar las debilidades
del sistema amilenarista. No quiero hacer polémica
contra los muchos hermanos en Cristo, miembros del Cuerpo
de Cristo, que se adhieren al amilenarismo.
La revelación de profecía es históricamente
progresiva y consistente. El método dispensacional
de interpretar las Escrituras es la única clave que
hace uniforme la revelación divina. Dios jamás
se contradice a sí mismo.
Los hilos de la profecía se encuentran
en todas partes de las Escrituras, y juntos, forman una tapicería
magnífica de verdad. El libro de Apocalipsis une estos
hilos y los teje en un cuadro de cosas venideras.
La interpretación dispensacionalista
de las Escrituras nos da a entender que nos acercamos hacia
el final de la Edad de la Iglesia. Hace casi cien años,
en sus notas sobre el libro de Apocalipsis, el Dr. C. I. Scofield
observó: "Sin lugar a dudas, mucho de lo que,
a propósito, el Señor, ha mantenido oscuro,
se aclarará para aquellos a quienes fue escrito mientras
se acerca el tiempo".
Una segunda área a través del
comentario atañe las referencias a las variaciones
entre los manuscritos. Es un estudio fascinante pero muy intrincado.
Haré alusión a "El Nuevo Testamento Griego
según el Texo de la Mayoría" por Zane Hodges
y Arthur Farstad. El hermano Zane, quien era un compañero
de clases en el Seminario Dallas, ha ocupado su vida entera
en el estudio de las familias de los manuscritos. Él,
como yo, acepta la absoluta y plena inspiración de
la Palabra de Dios. Los manuscritos originales fueron escritos
con la dirección del Espíritu Santo, quien guío
a cada escritor. El Mismo es el Autor.
Después de veinte siglo de innumerables
copias hechas en muchas partes del antiguo mundo, debido a
las fallas de copistas que trataban de reproducir un manuscrito,
era inevitable que pequeñas diferencias entrasen en
sus copias a causa de la confusión de letras parecidas
y muchos otros factores. Las variaciones son minúsculas,
una doctrina jamás será afectada, pero una pequeña
variación entre manuscritos puede afectar la interpretación
de un versículo. Hago referencia a este tema técnico
durante este comentario para aquellos que tuvieran interés
en las diferencias de los manuscritos.
Las observaciones no son para ser comentadas
"con mucha erudición" desde el púlpito,
eso sólo causaría gran confusión en las
mentes de muchas personas. Afirmo sin claudicación
que la Biblia tal como la tenemos hoy en día es absolutamente
la infalible Palabra de Dios. Que este comentario sobre Apocalipsis
sea una bendición para aquel lector que desea aprender
más de las riquezas de este libro apocalíptico.
+ + + + +
El propósito de este comentario no solo
es impartir INFORMACION (de la cual hay mucha) sino más
bien es promover FORMACION del carácter cristiano (el
estudio de la profecía es intensamente práctico),
y mostrar la DEFORMACION del sistema amilenarista (que tuerce
la interpretación literal/gramatical/histórica
de las Escrituras).
Si alguien se queja que el libro no le es entendible,
es su propia culpa, porque uno tiene que estar dispuesto a
acatar al mensaje del Señor contenido en él.
Durante el desarrollo de los siete mensajes a las iglesias,
Cristo anima los oyentes con las palabras "El que tiene
oído, oiga..." 2:7, 11, 17, 29, 3:6, 13, 22, 13:9.
Las cinco perspectivas que personas pueden tener
en cuanto a este libro:
(1) Los no informados - Saben muy poco en cuanto
a la Biblia en general, mucho menos sobre Apocalipsis.
(2) Los no creyentes - Tienen conocimientos
en cuanto a la Biblia, pero no quieren obedecer sus conceptos.
(3) Los no interesados - Asisten a una iglesia
pero descartan la importancia de conocer algo en cuanto a
la profecía.
(4) Los no enseñados - No es que tengan
una antipatía en cuanto al libro, pero jamás
han escuchado una interpretación correcta en cuanto
al libro de Apocalipsis.
(5) Los dedicados - Aprecian el estudio de la
profecía y tienen interés en ella.
El Carácter y naturaleza del libro -
Es un libro de profecía y de juicio.
En su desplieque del futuro, enfatiza la tentativa mundial
de personalidades y gentes, animadas por los poderes infernales,
a impedir el plan de Cristo de establecer Su reinado sobre
la tierra. Pero queda muy en claro que este conflicto terminará
con el derrumbe de aquellas fuerzas diabólicas y el
establecimiento del reino eterno de cristo.
Ninguna otra parte de las Escrituras ha mostrado
ser tan fascinante a los expositores y ninguna otra parte
ha sufrido tanto en sus manos. Para mucha gente, el libro
es un enigma insoluble, cuyo significado fue olvidado hace
mucho tiempo, si es que lo hubieren entendido.
El lenguaje del libro es único. Hay numerosos
pasajes donde el autor parece violar las reglas más
sencillas de la gramática griega y se expresa de manera
incómoda. Pero esto no es debido a la ignorancia ni
al descuido. En muchos casos, tales expresiones son la consecuencia
ineludible de poner en idioma griego un concepto que aquel
idioma no puede expresar fácilmente.
Por ejemplo, en 1:4 se ve la frase "de
el que es y que era, y que ha de venir." Las palabras
"de el que es" traducen un participio presente del
verbo "ser".
Las palabras "que era" deben aparecer
como un participio pasado, pero tal forma no existe en la
gramática griega. Juan tuvo que usar la forma verbal
imperfecta del verbo "ser", , "era".
Las últimas palabras "ha de venir"
traducen un participiopresente, usado por Juan como sustantivo.
La razón para esta extraña redacción
es que el griego no tiene un participio pasado del verbo "ser".
Por esta razón, el escritor tuvo que usar una forma
finita. Se usa la expresión como un título de
Cristo, así que Juan no cambió la construcción
para ser concordante con el contexto.
Él tradujo un título hebreo directamente
al griego sin adaptarse a la forma idiomática griega.
Juan pensaba en arameo pero escribía en griego. Esto
indica que el libro no emanaba de fondos griegos o paganos,
sino que tenía enlaces literarios con los escritos
apocalípticos del Antiguo Testamento y del período
intertestamentario. El escritor ponía verdades cristianas
en moldes literarios ya usados por la gente piadosa de aquella
era.
El libro de Apocalipsis, como las demás
Escrituras, describe cosas en el lenguaje de las cosas cotidianas
en lugar de la terminología técnica. Fue escrito
para el hombre común mas que para el profesional o
el filósofo. Por ejemplo, 6:13 dice que “las
estrellas del cielo cayeron sobre la tierra.” La descripción
puede hablar de estrellas literales, masas de gases incendiadas,
una lluvia de meteoritos, satélites, (porque tienen
la apariencia de estrellas, véase comentario sobre
6:13 al respecto.) u otro fenómeno natural, sobrenatural,
o hecho por el hombre.
Lenguaje del libro: Las "discrepancias" gramaticales
abundan en el libro, pero todos tienen su propósito.
Ejemplos de ellas también pueden ser encontrados entre
los escritores clásicos. En varias ocasiones, parece
que Juan cambió la construcción griega para
conformarse más bien al lenguaje hebreo, porque el
libro tiene su estrecho enlace con las profecías del
Antiguo Testamento.
Como Milligan sucintamente observa: "El entusiasmo profético
es muy desemejante a una narrativa calmada".
Aun Harnack, un descarado liberal, hace la siguiente observación:
"La violación grotesca de la gramática
griega no se puede explicar por la ignorancia del escritor.
Fue la intención de éste romper las reglas gramaticales
para dar a sus palabras una cierta elevación y solemnidad".
La palabra "Apocalipsis" significa
una manifestación, es opuesta a "apócrifo",
un escrito cuyo contenido es escondido. La palabra es usada
en Lucas 2:32, "revelación a los gentiles"
en el sentido de iluminar. Es usada cinco veces en las epístolas:
Ro. 8:19, 1 Co. 1:7, 2 Ts. 1:7, 1 P. 1:7.
El título en inglés, "Revelation",
viene de la palabra latina "revelatio" que significa
"descubrir lo que ha sido escondido".
La palabra "Apocalipsis" ha sido transcrita
directamente del griego __________. En la versión griega
del Antiguo Testamento, llamada la "Septuaginta",
esta palabra se refiere ocho veces al descubrimiento de secretos,
la interpretación de sueños, y las revelaciones
de Dios, Daniel 2:19, 22, 28, 29, 30, 47, 10:1, 11:35.
La palabra también significa "quitar
el velo". Cuando Israel blasfemó contra Cristo
por boca de los fariseos, Mateo 12:22-37, Cristo “se
vistió” con el velo séptuple de las parábolas
en el siguiente capítulo, pero el libro de Apocalipsis
es la remoción de aquel velo. El Señor quiere
que Cristo sea visto en este libro para el ojo de la fe de
aquel que anhela verle.
En cuanto a las siete cartas, 2:21-3:22, Juan
las escribió para que fuesen entendidas por los lectores,
quienes eran paganos convertidos, qe vivíen en las
ciudades de la provincia de Asia. Juan usó objetos
familiares a ellos y el lenguaje llevaba el sentido en el
cual estos eran empleados en el ámbito en el cual vivían.
Es importante recordar entonces, que el lenguaje
de Apocalipsis tiene que ser entendido en su sentido común,
de otro modo, los lectores del libro no entenderían
su mensaje. Aunque el libro por naturaleza es apocalíptico,
es necesario interpretarlo según el criterio histórico,
literal, y gramatical.
Aun las religiones más primitivas tienen
su aspecto apocalíptico que trata con el futuro y lo
desconocido. Por naturaleza, un niño es apocalíptico,
porque puede sorprender a sus padres con preguntas profundas
en cuanto a Dios, la muerte, el porvenir, el cielo.
Su lugar en el Canon del N.T. - El libro de
Apocalipsis no fue aceptado inmediatamente y sin crítica
como canónico por todas las iglesias. Los viajes y
los medio de comunicación eran lentos y peligros. La
imprenta no se conocía y el hacer copias a mano era
trabajo lento y laborioso. Además, los preciosos escritos
cristianos debían mantenerse escondidos. Hasta los
días de Constantino, no había concilios o conferencias
de iglesias, en las cuales los Cristianos de lugares distantes
pudieran reunirse y comparar sus informes acerca de cuáles
escritos tenían. Así, las primeras colecciones
de libros del Nuevo Testamento variarían de una región
a otra.
La iglesia primitiva sometió a cuatro
pruebas todas los escritos que reclamaban reconocimiento por
la iglesia:
Apostolicidad - Fue escrito por un apóstol
o por lo menos uno de ellos respaldaba y vigilaba lo escrito
por el otro (Marcos supervisado por Pedro, Lucas por Pablo).
Contenido - Qué del carácter
espiritual del libro Presenta la persona y obra de
Jesucristo Contiene cosas absurdas Qué
efecto tiene el libro sobre los lectores
Universalidad - Es aceptado generalmente
por la iglesia en todas partes
Inspiración - Hay evidencia en
el libro mismo de haber sido inspirado por el Espíritu
Santo
Sin embargo, Apocalipsis gozaba amplia distribución
y aceptación temprana. Le parece extraño
Es porque sus copias pronto llegaron a las siete iglesias
de Asia Menor que eran centros para otros grupos satélites.
Debido a que el mensaje se aplicaba no sólo en cuanto
al lejano futuro, sino tambíén al período
difícil en que la iglesia entraba, copias de él
estarían esparcidas tan rápidamente como les
fue posible más allá de las fronteras de la
Asia proconsular.
Según Andreas, obispo de Cesarea de Cappadocia
(quinto siglo, 400-500 d. C.), en el prólogo de su
comentario sobre Apocalipsis, hace la observación que
Papias, obispo de Hierópolis, en los tempranos años
del segundo siglo (100-200 d. C.) conocía el libro
y lo aceptó como inspirado.
Ireneo, nacido en Esmirna, luego obispo de Lyons,
en el sur de Francia, quien vivió en la última
década del segundo siglo, frecuentemente citaba a Apocalipsis
en su libro “Contra Herejías”. Habla de
“todas las genuinas y antiguas copias de Apocalipsis”,
indicando así su temprana circulación. En una
carta escrita a los creyentes en Asis y Frigia por las iglesias
de Lyons y de Vienna, en el año 177 d. C., hay citas
de Apocalipsis 12:1, 14:4, 19:9, 22:11. Se usa la fórmula
del N.T. “Así está escrito”. Todo
esto es citado por el historiador, Eusebio, “Hist. Eccl.
v. 8”.
En el Canon Muratorio se ve la lista más
temprana de los escritos aceptados como inspirados. Este Canon
circuló cercano al final del segundo siglo.
El obispo Hipólyto, el más destacado
teólogo de la iglesia de Roma, cita a menudo a Apocalipsis,
considerando a su autor como el apóstol y discípulo
del Señor.
Tertuliano, el teólogo de Cartago, Africa
del Norte, en los primeros años del tercer siglo, cita
18 de los 22 capítulos.
Según Eusebio, “Hist. Eccl. iv.14”,
Teófilo, obispo de Antioquía, Siria occidental,
hizo uso del libro en su trato “Contra la herejía
de Hermógenes”.
En el cuarto siglo (los 300-400 d. C.), Atanasio
de Alejandría aceptó sin claudicar la canonicidad
del libro.
El tercer concilio de Cartago, en 397 d. C., reconoció
la canonicidad de Apocalipsis y lo recomendó como apropiado
para la lectura en los servicios de la iglesia.
La relación de Apocalipsis con el Antiguo
Testamento:
"Nada es más importante para poder
entender las funciones mentales y literarias de nuestro autor
que un estudio esmerado de su uso del lenguaje del Antiguo
Testamento". Se ha calculado que en Apocalipsis hay más
de quinientas referencias o alusiones al Antiguo Testamento.
En Apocalipsis, el Antiguo Testamento es citado tres veces
más que en el resto del Nuevo Testamento.
Aunque Apocalipsis concuerda perfectamente bien
con las profecías del Antiguo Testamento, este libro
es mucho más completo, como se dice, “es el hilo
dorado en el cual se pueden ensartar todas las perlas de las
profecías anteriores”
Aunque parezca extraño, no hay una sola
cita directa del A. T. usada en Apocalipsis. Sin embargo,
en cuanto a las alusiones significativas, se pueden enumerar
348. Aproximadamente la tercera parte de estas alusiones son
repetidas. De los 404 versículos en Apocalipsis, 278
hacen referencia al A. T.
De los 39 libros del A.T., 24 son citados, especialmente
los Salmos y los profetas mayores. El uso de esas alusiones
ayudará a los lectores del libro a entenderlo. Al ser
familiar con el A.T., el simbolismo del Apocalipsis no debiera
haberles parecido tan ajeno. También en la actualidad
es imperativo que uno entienda el contenido del A. T.
"Su precursor en el Antiguo Testamento
es el libro de Daniel, con las visiones simbólicas
y números místicos, con el cual tiene una afinidad
estrecha".
En su primera referencia a Daniel, Scroggie
escribió que el libro de Daniel es el Apocalipsis del
A. T. y el Apocalipsis es el Daniel del N. T. La vista de
Juan es más amplia que la de Daniel quien trataba con
las cosas terrenales en su profecía; mientras Apocalipsis
trata también de las cosas celestiales, no sólo
de las terrenales. Daniel mantiene su profecía dentro
del marco del tiempo, Juan lleva al lector hasta la eternidad.
Daniel es el historiador de los tiempos de los gentiles, mientras
Juan es el historiador de la Iglesia.
El libro de Apocalipsis presenta un círculo
completo de verdades bíblicas:
Génesis muestra el principio del hombre
en un bello paraíso,
Apocalipsis muestra el maravilloso paraíso venidero.
Génesis indica cómo el hombre
perdió su oportunidad de comer del árbol de
la vida,
Apocalipsis indica que el hombre todavía comerá
de aquel árbol.
Génesis habla de la primera rebelión
del hombre contra Dios,
Apocalipsis promete que habrá un término de
la rebelión del hombre contra Dios.
Génesis registra el primer asesino, borracho,
y rebelde,
Apocalipsis asegura que "no entrará en ella ninguna
cosa inmunda o que hace abominación".
Génesis revela la trágica tristeza
que resultó del pecado,
Apocalipsis afirma que "enjugará Dios toda lágrima
de los ojos de ellos."
Génesis contiene el principio de la maldición,
Apocalipsis muestra que la maldición será levantada.
Génesis introduce al diablo como el tentador
del hombre,
Apocalipsis muestra la suerte final de Satanás.
Génesis promete que la cabeza de Satanás
será herida,
Apocalipsis muestra que Satanás será derrotado.
Génesis muestra a Satanás desacreditando
la Palabra de Dios,
Apocalipsis promete una maldición sobre todo aquel
que desvirtúa la Palabra de Dios.
En en el libro se encuentran fuertes contrastes:
Apocalipsis es preeminentemente un libro que
presenta el reino de Dios en conflicto con los reinos de este
mundo controlado por Satanás. Este tema es apoyado
por la terminología del libro:
"Trono" aparece 42 veces, de las cuales 38 hablan
del reino divino, y 4 veces del reino satánico.
"Reino" aparece 7 veces, de las cuales
3 hablan del reino de Dios y 4 veces del reino del Anticristo.
"Corona" (usando la palabra griega
"diadema ") aparece 11 veces de las cuales 3 hablan
de Cristo, de Satanás y del Anticristo. Ocho veces
(usando la palabra griega "stéfanos") hablan
de los creyentes, del Anticristo, de las huestes demoníacas,
de Israel, y del Hijo del Hombre.
"Reinar" aparece 7 veces, siempre
en referencia al reino divino.
"Poder" (es decir, la autoridad para
reinar) aparece 20 veces, de las cuales la mitad habla del
reino de Dios, la otra mitad habla del reino de las tinieblas.
"Regir" aparece 4 veces, en el sentido
de pastorear en el milenio.
"Juzgar" aparece 8 veces, indicando
una función suprema de gobierno.
"Juicio" aparece 6 veces, siempre
aplicado al gobierno divino.
"Ira" aparece 15 veces, indicando
la ejecución del juicio divino, y una vez representando
el enojo de Satanás.
Frases Repetidas:
El libro contiene una alta cantidad de frases
repetidas, algunas de las cuales son indicios de pensamiento
progresivo. Parece que su intención es ayudar al lector,
guiándolo para pasar por el laberinto de expresiones
figurativas a fin de poder descubrir una pauta de enseñanza.
La primera que se encuentra es "en el Espíritu"
en 1:10, también se encuentra en 4:2, 17:3, y 21:10.
Las primeras dos citas hacen un contraste de lugares: en la
primera, Juan está en la Isla de Patmos; en la segunda,
en el cielo. La tercera cita (17:3) toma lugar en una montaña,
y la última, en una alta montaña.
El uso de esta frase "en el Espíritu"
es fundamental, porque marca la apertura de las cuatro secciones
mayores del libro que contienen las visiones que Juan vio,
es decir, en 1:10, 4:2, 17:3, y 21:10.
Otra frase encontrada en el libro es "yo
vi", usada más de cuarenta veces.
Una tercera frase usa los términos "truenos",
"voces", "relámpagos", "terremoto",
en 4:5, 8:5, 11:19,16:18. Todas se encuentran en la segunda
visión, las últimas tres marcan la conclusión
de los juicios de los sellos, las trompetas, y las copas.
Estructura de los temas:
Otro elemento en la estructura del libro, aparte
de las frases repetidas, es el arreglo de los temas en bloques.
El primer tema abarca las cartas a las siete
iglesias en los capítulos 2-3.
El segundo tema abarca los juicios de los sellos,
las trompetas y las copas.
Otros temas más breves son la guerra
en el cielo (cap. 12), la destrucción de Babilonia
(caps. 17-18), y la santa ciudad, (21:9-22:5).
Lasa canciones en el libro:
Ellas sirven de comentario sobre él,
en la misma manera que el coro de una tragedia griega solía
explicar la acción de los actores en el drama:
Pasaje Participantes Ocasión
4:8 Seres vivientes Culto constante
4:11 24 ancianos Adoración
5:8-10 Ancianos y El Cordero asume
Seres vivientes sus derechos
5:10-12 Ángeles, ancianos El Cordero asume
y seres vivientes sus derechos
5:13 Cada cosa creada El Cordero asume
sus derechos
7:7, 10 Gran multitud 144.000 sellados
7:11-12 Angeles 144.000 sellados
11:15 Grandes voces 7° ángel actúa
11:16-18 Ancianos 7° ángel actúa
15:2-4 Vencedores sobre 7 últimas plagas
la bestia
19:1-8 Gran multitud, ancianos Bodas del
Seres vivientes Cordero
En esas expresiones se ve la esencia de adoración
que forma una parte integral de todo el libro. Tras el panorama
de la historia humana, permanece la realidad incambiable de
una existencia eterna en la cual el propósito de Dios
jamás falla. Véase comentario sobre 19:6.
Los NÚMEROS en el libro:
El número TRES es muy prominente. Muchas
frases y oraciones contienen tres elementos. El escritor presente
deja al lector el gozo de buscar por y para sí mismo
los asuntos triples en el libro, pero, para un aperitivo,
nótense los triples en 1:4-5, 1:19, 4:4, 4:5, 4:8,
4:9, 4:11.
El número CUATRO se ve en relación
con las fuerzas del mundo material, o la criatura, 4:6-8,
6:1-7, 7:1, 8:5, 9:14-15, 10:11, 16:18, 18:22.
Por ejemplo:
Se habla de los cuatro ángulos de la
tierra.
En 9:13, el altar tiene cuatro cuernos, hecho
que enseña que la propiciación es suficiente
para todo el mundo.
Según los antiguos, el universo está
compuesto de fuego, aire, tierra, y agua.
Hay cuatro puntos en la brújula.
En las dimensiones, hay anchura, longitud, profundidad,
y altura.
En cuanto al tiempo, hay mañana, mediodía,
noche, y medianoche.
En las estaciones, hay invierno, primavera,
verano y otoño.
En las etapas de la vida, hay infancia, juventud,
adultez, y vejez.
En las cartas a Efeso, a Esmirna, y a Pérgamo, la exhortación
precede la promesa, lo cual significa que la gracia y la capacidad
divinas son manifiestas en la constancia de las primeras tres
Iglesias. Pero en los últimos cuatro mensajes, la promesa
viene primero, y luego la exhortación, a saber, 2:26,
3:5, 3:12, 3:21. Cuál es la insinuación
Lasa cosas del mundo (el número cuatro con su relación
terrenal) causaran la decadencia espiritual en las cuatro
últimas iglesias.
Un arreglo similar se halla en el libro profético
de Daniel que está dividido en siete partes: tres históricas
y cuatro proféticas. En la parte histórica,
Dios entrega el reino a los reyes gentiles Nabucodonosor,
Belsasar, y Darío.
En la cuádruple parte concluyente del
libro, los pecados de los poderes gentiles que causaran su
destrucción, son plenamente manifestadas, es decir,
(1) las cuatro bestias, (2) el carnero y el macho cabrío,
(3) las setenta semanas (4) el Anticristo y el final.
Dado que en el libro muchas cosas se ven en cuádruples,
el lector debe notar si tienen que ver con asuntos terrenales.
Esta pauta puede servir de clave para poder interpretar correctamente
el pasaje.
El número SEIS corresponde al ser humano,
"Seis días trabajarás y harás toda
tu obra", Exodo 20:9; la expresión de la naturaleza
adánica, Proverbios 6:16-19, el número del Anticristo,
Apocaliipsis 13:18.
El número SIETE es prácticamente
la base de todo el plan del libro. El número siete
es la adición de tres y cuatro, significando que lo
divino y lo humano tienen un contacto. Pero el número
siete no aparece en relación con la Nueva Jerusalén,
sino el número doce. En los mensajes a las siete iglesias,
es interesante notar que la relación entre el número
tres y el número cuatro no es por casualidad. Estos
dos números indican la relación entre la exhortación
y la promesa, las cuales se encuentran al final de cada carta,
por ejemplo, 2:7, 2:11, 2:17.
Para los judíos, el hecho que el número
siete era el número de lo completo, perfecto, explica
la pregunta de Pedro a Cristo en Mateo 18:21, "Hasta
siete"
El número DIEZ es de organización
secular, y de poder. La bestia (Anticristo) tiene diez cuernos,
sobre los cuales hay 10 diademas, 13:1. 10 unido con 7 significa
la "perfección" de la fuerza satánica
y su dominio del mundo.
El número DOCE habla del gobierno divino
(12 tribus, 12 apóstoles, 12 puertas en la Nueva Jerusalén,
21:12), administración mundial (12 horas en el día,
12 en la noche). Es el número de la perfección
eterna; es compuesto, como el siete, de tres y cuatro, pero
por la multiplicación, no la adición. La criatura
y la creación entran en una íntima conexión
con la Deidad.
"La historia de la salvación es
misteriosamente gobernada por números santos. Son el
andamio del edificio orgánico. No son meramente los
indicios externos de tiempo sino de naturaleza y de esencia.
Las Escrituras y la antigüedad ponen los números
como la forma fundamental de las cosas, donde nosotros ponemos
ideas".6
El BOSQUEJO del libro:
El hecho de bosquejar el libro de Apocalipsis
es tan díficil como hacerlo con el libro de Hebreos.
Es imposible lograr una unanimidad, aun entre los premilenaristas.
El siguiente bosquejo puede servir:
I. Las cartas a las siete iglesias en Asia Menor,
1:1-3:22
II. El libro sellado con siete sellos y los
eventos anunciados, 4:1-6:17
III. Los juicios anunciados por las siete trompetas,
7:1-9:21
IV. La hora más negra de la historia
del mundo, 10:1-13:18
V. Las siete copas de juicio, 14:1-16:21
VI. Babilonia y Armagedón, 17:1-19:21
VII. El milenio, el último juicio, la
nueva Jerusalén, y la eternidad, 20:1- 22:5
El AUTOR del libro, su estructura, complejidad
y aparente desorden:
Una hipótesis es que el libro es nada
más que un libro apocalíptico judío revisado
y aumentado por un editor cristiano. Así la crítica
considera al libro nada más que una composición
puramente humana basada en la situación histórica
al final del primer siglo, empleando fantasías judías
apocalípticas.
Este método es rechazado enérgicamente
por todos los que creen en la inspiración y canonicidad
de las Sagradas Escrituras.
Otra hipótesis asevera que Apocalipsis
es un conjunto de varios libros apocalípticos de diferentes
fechas y valores, unidos sueltamente y presentado como una
unidad.
Una tercera hipótesis afirma que el libro
ha sido mutilado en el curso de transmisión tal vez
debido a la muerte del autor y reparado, en la mejor manera
posible, bajo las circunstancias por otras personas.
En cuanto a la unidad del libro: "Como
un orgánismo completo, es mucho más natural
considerar que el Apocalipsis hubiera procedido de una sola
mente en lugar de muchas. Ninguna cantidad de autores podían
haber unificado sus diferentes contribuciones en la unidad
que el libro indica. Hay una continuidad de estilo por todas
partes del libro". 7 Milligan dice a continuación,
"Es bien conocido que no hay ningún libro del
Nuevo Testamento cuya autoría haya sido más
aceptada por todas las escuelas de pensamiento, inclusive
la crítica negativa (de los liberales) que el libro
de Apocalipsis". 8
La oposición a la autoría de Juan
el Apóstol empezó con Marción, un hereje
del segundo siglo, quien, promulgando un “Evangelio
de amor”, sostenía que los Evangelios habían
sido cegados por la influencia judía, por eso, rechazó
todo escrito no hecho por Pablo.
Unos años después, los libros
de Apocalipsis y el Evangelio de Juan fueron atacados por
un grupo de herejes, llamado los "Alogi" en Asia
Menor que fuertemente se oponía a la enseñanzas
del montanismo. Según el historiador Epifanio, en su
escrito “Haer. li.33”, ellos aseveraron que el
autor era el hereje gnóstico, Cerinto. Según
el historiador, Eusebio, en su “Hist.Eccl. iii 28”,
un tal Gayo, un celoso anti-montanista de Roma, también
atribuía el libro a Cerinto. Los escritos de Gayo fueron
desbaratados hábilmente por el Obispo Hipólito
de la iglesia en Roma.
Dionisio, obispo de Alejandría, en medio
del tercer siglo (200-300 d. C.) rechazó la autoría
apostólica. Este hecho es citado por el historiador
eclesiástico, Eusebio en su “Hist. Eccl. vii.25”.
Refutación - La razón: El obispo
se sentía molesto por la creciente propagación
en su diócesis de la doctrina de un reino milenario,
promulgada por otro obispo egipcio, Nepos. Un avivamiento
espiritual había despertado otra vez entre los creyentes
de Alejandría la esperanza bendita de la segunda venida
de Cristo.
Dionisio insistió que el libro fue escrito
por “algún otro Juan en Efeso” porque el
obispo conocía una tradición en que había
dos monumentos en Efeso, uno dedicado a Juan el apóstol,
y el otro a Juan el anciano. Pero, habrán sido
dos líderes destacados en la iglesia de Efeso Se
habrán confudidos por la iglesia primitiva La solución
es sencilla: los dos monumentos fueron dedicados a la misma
persona.
Un moderno concepto erróneo:
En su comentario sobre Apocalipsis, Massyngberde
Ford 9 arguye que el libro es una obra compuesta, emanando
desde el círculo de seguidores de Juan el Bautista.
Esta autora afirma que los capítulos 4-11 fueron revelaciones
dadas al Bautista antes del ministerio público de Jesús,
y que los capítulos 12 - 22 fueron escritos por un
discípulo del Bautista antes del año 70 d. C.
y el saqueo de Jerusalén. Según Ford, ese discípulo
tenía solo un conocimiento parcial de las enseñanzas
de Jesús.
Asevera que los primeros tres capítulos
y el resto del libro fueron agregados años después
por un redactor. Dice también que el libro representa
una forma primitiva del cristianismo que heredó tendencias
fogosas, proféticas y apocalípticas. Esta escritora
católica confiesa que ha presentado una hipótesis
atrevida con el cual ella espera estimular más discusión
sobre la autoría del libro.
El mayor problema de semejantes conjeturas es,
cómo un Apocalipsis de naturaleza tan judía
podría ser encontrada en un canon cristiano. Durante
el primer siglo, muchos escritos apocalípticos “cristianos”
estaban reclamando ser aceptados como “inspirados por
Dios.”
Razones por el rechazo del autoría apostólica
-
(1) El autor se llama "Juan" y un
"siervo de Dios", en 1:1; un "hermano"
a sus lectores, en 1:9; un "profeta", en 22:8, pero
nunca dice que es un "apóstol".
Refutación: La autoridad con la cual
él escribe revela una asunción implícita
de su apostolicidad, y sus insistencia al respecto no es necesaria.
(2) Nada en el contenido del libro indica que
el escritor conocía al Jesús histórico
ni estuviera presente en los acontecimientos que involucran
el apóstol Juan en los Evangelios.
Refutación: Esa aseveración se
llama un “argumento de silencio” que hace caso
omiso del propósito del libro de Apocalipsis. Mientras
los evangelios tratan del ministerio terrenal de Jesús,
Apocalipsis anticipa la consumación de la historia
del mundo.
(3) Hay una tradición que el Apóstol
Juan sufrió un martirio temprano.
Refutación: La tradición es débil
y sin prueba histórica, mientras que, sí, hay
evidencia que Juan pasó los últimos años
de su vida residiendo en Efeso. Dicha tradición ha
sido ampliamente investigada y desbaratada por comentaristas
conservadores durante los siglos pasados.
El obispo de Antioquía de Siria, llamado Ignacio, escribió
una carta a las iglesias en la provincia de Asia. Lo hizo
durante su viaje a Roma para ser martirizado. Escribió
pocos años después que Juan había escrito
el Apocalipsis.
“En ninguna de sus cartas, se encuentra
algo, aun en el grado más remoto que alcanzara al tono
autoritario de las cartas de Juan a las iglesias."10
“Ignacio se daba cuenta que no tenía
el derecho, como Pablo, Pedro, o un Apóstol, a mandar
órdenes a las iglesias de Asia. Solo podía aconsejar,
exhortar, y razonar, en los términos más urgentes,
como lo es el derecho de cada cristiano, a interesarse en
el bienestar espiritual de todos los demás creyentes”.
11
En una carta que él escribió a
los romanos, en el párrafo nueve dice “No puedo
mandarlos tal como Pablo y Pedro lo hicieron, aquellos son
apóstoles”. 12
El tono de los escritos de Juan es completamente
diferente, porque escribe con un espíritu de absoluta
autoridad. Sentía profundamente su responsabilidad
de exhortar severamente a los que conocía de manera
tan profunda. Fue reconocido como el líder de suprema
autoridad sobre aquellas iglesias a las cuales había
conocido por tantos años.
En sus otros escritos, el Evangelio y las tres
epístolas, Juan escribió en tercera persona,
pero en Apocalipsis, en la primera. En cuanto a su identificación,
se menciona a sí mismo 3 veces en la introducción,
(1:1, 4, 9) y 2 veces al final, (21:2 y 22:8). Por qué
esconde Juan su nombre en su Evangelio y las tres cartas que
escribió, mientras es registrado claramente aquí
Repuesta: Porque Apocalipsis es sobre todo profecía
y en el A. T. cada escrito profético es legitimado
por el nombre del profeta.13
La autoría de Apocalipsis apoyada por
los padres de la iglesia:
Que el libro fue escrito por Juan es comprobado
por Ireneo (m. 170 d. C.), el discípulo de Policarpo,
que a su vez era discípulo del apóstol Juan.
Ireneo dice, “Juan también, el discípulo
del Señor, dice en Apocalipsis...” entonces cita
1:12-16, 5:6, 19:11-17.14 Él hace uso de casi cada
“capítulo” del libro, (según el
arreglo de las Biblias actuales, porque los capítulos
y luego los versículos fueron ordenados en 1227 d.
C. y 1550 d. C. respectivamente).
Una alusión al libro de Apocalipsis aparece
en la obra de Justino Mártir, a mediados del segundo
siglo, (150 d.C.) en su "Diálogo con Trifo el
judío". Hizo uso de una cita, palabra por palabra,
afirmando que el autor era Juan.
Justino Martir, que vivió varios años
en Efeso (murió 165 d. C.), afirma expresamente que
"Juan, uno de los apóstoles de Cristo escribió
Apocalipsis15
Clemente de Alejandría (200 d. C.) citaba
varias veces Apocalipsis como "Escritura auténtica"
en sus obras "Paed. ii, 219", "Quis Div. Salv.
42", y "Stromata", VI, 106-107. En su escrito,
Quién es el hombre rico" Clemente escribe:
"Juan había estado en la Isla de Patmos hasta
la muerte del tirano" y luego hace referencia a Apocalipsis
1:9.16 En sus días, el libro de Apocalipsis fue conocido
y ampliamente usado en las iglesias desde Roma hasta Alejandría,
y desde Cartago hasta Antioquía.
El Canon Muratorio, escrito como 170 d. C.,
indica que en aquel tiempo el libro fue aceptado como un libro
canónico, mientras el "Apocalipsis de Pedro",
no. Por el final del cuatro siglo, (los 300s d. C.), Apocalipsis
apareció en todas las listas de los libros canónicos,
siendo aceptado a la par con los Evangelios y los demás
libros del N.T.
Tertuliano, (m. 220 d. C.) escribiendo en Cartago,
hace citas de todo el libro, salvo cuatro capítulos,
dice que Juan era el autor, y también que apoya lo
que dice el Canon Muratorio en cuanto a Apocalipsis.
Orígenes (m. 254 d. C.) de Alejandría
apoya la autoría de Juan, en su “Com. in Jn.
ii.5”.
Un importante testimonio para la autoría
apóstolica ha llegado a la luz de los materiales gnósticos
descubiertos en el año 1945 en Chenoboskion, Egipto.
Un documento, el “Apocryfon Johnnis” (fechado
un poco antes del año 150 d. C.), cita 1:19 y afirma
que fue escrito por "Juan, el hermano de Santiago, esos
son los hijos de Zebedeo". 17
La FECHA de Apocalipsis -
En cuanto a la fecha, un comentarista liberal,
F. W. Farrar, dice que el libro fue escrito antes del año
70 d. C., porque 11:1-2 habla de Juan midiendo el templo.18
Pero la escatología de los modernistas es una mazmorra
de especulación y errores porque no creen en la plena
inspiración de la Palabra de Dios, Quien ve desde el
principio hasta el fin de las cosas.
La fecha del libro es un asunto de controversia
amarga y polémica. Dos fechas compiten para ser aceptadas,
68 d. C. y 95 d.C. La primera fecha afirma que el libro fue
escrito cuando Galba era el emperador de Roma, mientras la
otra, cuando Domiciano reinaba.
La adopción de cualquier fecha determina
el método de interpretación usado para analizar
el libro. Si se acepta la fecha más temprana, uno es
obligado a seguir la escuela pretérita de interpretación
que asevera que las predicciones tuvieron su cumplimiento
durante la vida de Juan. Si se acepta la fecha más
tarde, 95 d. C., uno entiende la naturaleza profética
del libro y va a adherirse a la escuela futurista.
La evidencia para la "fecha temprana"
no se encuentra ¡hasta tres siglos y medio después
que el libro fue escrito! El primer escritor que menciona
una fecha temprana era Epifanio (m. 360 d.C.) quien yerra
grandemente al decir que Juan escribió Apocalipsis
"durante el reinado de Claudio (cerca al año 50
d.C.) cuando el apóstol tenía como 90 años
de edad". En realidad, Juan tenía apenas 50 años
durante dicho reinado.
Los que aceptan la fecha temprana dicen que
Nerón era la bestia que fue herida por sus enemigos,
luego escondido en Parthia, hasta que apareciera como líder
de un gran ejército que destruiría a Roma y
el Cristianismo, librando a Israel de todos sus enemigos,
y finalmente llegando a ser el Anticristo.
En verdad, después del año 68
(en el cual Nerón se suicidó), había
un rumor vago flotando entre los ciudadanos del Imperio Romano
sobre su restauración a la vida. Según los de
la "fecha temprana", Juan, engañado por ese
rumor, escribió Apocalipsis. Al llegar a 17:10, Juan
interpretó las siete cabezas de la bestia como los
emperadores Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio, y
Nerón (los cinco caídos). El sexto es Galba
("el que es"), y su sucesor sería Nerón
resucitado. Históricamente, esas cosas no sucedieron:
Nerón no apareció, Roma no cayó, y en
lugar de ser librado, Israel fue destruido en 70 d. C.
Para establecer la fecha de Apocalipsis, una
fuente importante son los escritos del padre de la iglesia,
Ireneo, martirizado en 202 d. C., durante la persecución
de Septimio Severo. Ireneo era el "nieto espiritual"
del Apóstol Juan, porque Policarpo (70-155 d. C.) había
sido discipulado por Juan y luego discipuló a Ireneo.
La siguiente cita revela claramente la época en la
cual Juan escribió Apocalipsis: "No vamos a correr
el peligro de pronunciar positivamente el nombre del Anticristo,
porque si fuera necesario que su nombre sea claramente revelado
en este pressente tiempo, éste habría sido anunciado
por aquél quien vio la visión apocalíptica.
Esta fue vista no hace mucho tiempo, casi durante nuestro
día, hacia el final del reinado de Domiciano."19
Para colocar la formación del libro en
una fecha más temprana y antes de la destrucción
de Jerusalén en 70 d.C., amilenaristas han tergiversado
las palabras de Ireneo, haciéndole decir que era más
bien a Juan mismo el que fue visto, no un libro. Este concepto
ha sido ampliamente refutado.
En sus escritos, Ireneo hizo reclamos contra
los atentos de alegorizar los grandes textos del A. T. y de
Apocalipsis. Escribió que la esperanza de una resplandeciente
Jerusalén terrenal era la pauta de la ortodoxia tradicional
entre los padres apostólicos.20
En cuanto a la erudición de Ireneo, la
Enciclopedia Británica dice, "Para reconstruir
las doctrinas de los gnósticos, historiadores modernos
han confiado mucho en los escritos de Ireneo, cuyo método
era presentar un resumen de las ideas gnósticos antes
de atacarlas. Después del descubrimiento de la biblioteca
gnóstica cercana a Naj Hammadi en Egipto en la década
de los 40, el respeto para la capacidad de Ireneo ha crecido.
Es obvio que él había sido altamente preciso
en su trato de las doctrinas heréticas". 21
El historiador de la iglesia, Eusebio (m. 339
d. C.), aunque era amilenarista y fiel seguidor de Orígenes
de Alejandría y su método alegórico de
interpretación, ha corroborado la cita arriba de Ireneo.
En su escrito llamado "Historia Ecclesiae" se encuentra
la siguiente información: Después que Domiciano
había reinado quince años, fue seguido por el
Emperador Nerva. Las condenas de Domiciano fueron anuladas
por el senado romano que permitió el regreso de todos
los desterrados y la restauración de sus bienes.
Después de reinar sólo un año, Nerva
fue reemplazado por Trajano quien reinó entre 98 y
117 d. C.
Eusebio observa, a continuación, que
durante el reinado de Trajano, Juan vivía en Efeso
ministrando entre las iglesias de la provincia de Asia, porque
después de la muerte de Domiciano, había regresado
de su destierro en la isla de Patmos.
Luego en sus escritos, Eusebio dice que Juan
recibió la revelación hacia el final del reinado
de Domiciano, y apoya las observaciones de Ireneo en cuanto
al autor y la fecha de Apocalipsis. 22Así que, el testimonio
de Ireneo en cuanto a la fecha de Apocalipsis tiene mucho
peso, a pesar de las aseveraciones de los amilenaristas que
Juan escribió Apocalipsis durante el reinado de Nerón.
Eusebio también cita los escritos de
Papias, un pre-milenarista, y obispo de Hierópolis
en Frigia cerca de 130 d. C. Eusebio, como fiel seguidor de
la escuela alegórica de Orígenes en Alejandría,
refleja su desdén para Papio, al citarlo en la siguiente
manera:
"El escritor Papias ha registrado otras
noticias, supuestamente entregadas por una tradición
oral, sobre extrañas parábolas del Salvador.
Otros dichos son más bien de carácter mítico,
por ejemplo, él dice que habrá un período
de como un mil años después de la resurrección
y que el reino de Cristo será establecido en forma
materialista en el mundo". 23
Victorinus, cerca de 270 d. C., en su comentario
"In Apocalupsi", Jerónimo, cerca de 375 d.
C., en "De Viris Illustribus" están de acuerdo
con Ireneo.
Desde el primer testigo que habla sobre la fecha del libro
de Apocalipsis, en la última mitad del segundo siglo,
hasta la última mitad del quinto siglo, tenemos una
sucesión de padres de la iglesia testificando de acuerdo
entre ellos, y en un lenguaje que no permite un mal entendimiento,
el hecho que Juan fue desterrado a Patmos bajo el reinado
de Domiciano y que allí él vio aquellas visiones
de Apocalipsis que después él escribió.
En sus esferas de labor, los padres pertenecen a las variadas
regiones de la Iglesia: Francia, Alejandría, Africa
del Norte, Siria, y Roma. Son independientes el uno del otro
y nos presentan la impresión irrefutable que, por lo
menos, durante los primeros cuatro siglos de la era cristiana,
fue firmemente creído que Juan vio las visiones de
Apocalipsis en los días de Domiciano y no en los días
de Nerón". 24
La persecución instigada por Nerón
no alcanzaba mucho más allá de Roma misma, siendo
expresada en un menor grado en algunas provincias.
La relación de Juan con las siete iglesias
de Asia Menor armoniza mejor con la edad avanzada del Apóstol
Juan que con su relativa juventud. Pablo escribió a
los Efesios entre 60-61 d. C. Él no habría escrito
ni trabajado entre ellos si Juan hubiese estado ministrando
allá, según su propio principio de labor misionero
indicado en Rom. 15:20.
El comentarista Milligan (de la escuela idealista
de interpretación), quien vivía durante la última
mitad de los 1800, era amigo personal del erudito arqueólogo,
Dr. William Ramsey. El Sr. Milligan hizo uso de un manuscrito
de Ramsey, no publicado en aquel tiempo, en el cual él
presenta extensos argumentos en cuanto a fechar la composición
de Apocalipsis. Milligan citó a Ramsey de la siguiente
manera: "No queda duda que la exposición anterior
nos obliga fechar el escrito de Apocalipsis no más
temprano del año 90 d. C." 25
Teodoro Zahn, respetado erudito sobre la formación
del Nuevo Testamento, acertadamente hizo un resumen del significado
del testimonio de la iglesia temprana en cuanto a la fecha
de Apocalipsis, al decir, "Lo correcto de la fecha 96
a. C. es también confirmado por todas aquellas tradiciones
que unen el exilio de Juan en la Isla de Patmos con la edad
avanzada del Apóstol. Todos los puntos de vista divergentes
en cuanto a la fecha de la composición de Apocalipsis,
encontrados en la literatura de la iglesia, están tan
tardíos y confusos, que ni merecen tener el nombre
de tradición". 26
Luego Lindsey cita un erudito, Hort, conocido
por su pericia en cuanto al texto griego : "El testimionio
de esta evidencia externa está tan fuerte que aun Hort,
partidario de una fecha mas temprana, (durante el reinado
de Nerón) dijo que si se podía decidir sólo
por la evidencia externa, habría una clara preponderancia
para una fecha en los días del Emperador Domiciano".
27
La sospecha de Domiciano contra el Cristianismo:
El culto al emperador crecía y facilitaba
el establecimiento de un estado dictatorial en el ámbito,
tanto político como religioso. El gobierno totalitario
de Domiciano miraba con recelo y sospecha el levantamiento
rápido de una nueva secta que tenía tanta potencialidad
política para una revuelta.
La porfía de los Cristianos a no rendir
culto al emperador fue interpretada tanto en términos
políticos como en religiosos. El hecho que Domiciano
ejecutara a su primo Flavius Clemens, fue motivado por la
conversión de éste al Cristianismo, un paso
claramente subversivo.
En una época cuando los seres humanos
buscaban una solución a sus problemas sociales y políticos,
Apocalipsis es una divina filosofía de historia escrita
a través de un imperio concebido y administrado humanamente.
Si la culminación de la deificación del ser
humano es todavía futura (el Anticristo), las pasadas
manifestaciones son suficientes para indicar en qué
dirección viaja la humanidad cuando intente organizar
sus propios asuntos sin tomar en cuenta a Dios. La última
expresión mundial será la aparición del
Anticristo, ese ser tan prominente en el libro de Apocalipsis.
Los Métodos Usados Para Interpretar El
Libro de Apocalipsis:
El fondo histórico de Apocalipsis - Aunque
el libro es por naturaleza profético, tratando mayormente
con eventos subsecuentes al tiempo de su composición,
Apocalipsis puede ser entendido mejor por medio del trasfondo
del tiempo en el cual fue escrito. Este tiene que ver con
los variados métodos que han sido usados para su interpretación.
Los métodos principales son:
(1) el pretérito
(2) el histórico
(3) el idealista
(4) el futuro
(1) El método pretérito acepta
el contenido del libro como fidedigno, pero cree que todo
lo que aconteció (con excepción de la visión
del estado eterno en los capítulos 20-21) fue cumplido
en los días de Juan. Así, el libro presenta
una representación dramática de las condiciones
y eventos existentes en los días del Apóstol;
las visiones esán limitadas a su horizonte.
La primera sistemática presentación
pretérita originó en el siglo XVII con un sacerdote
jesuita llamado Alcázar (1616 d. c.). Los Reformadores
habían identificado a Babilonia con la iglesia romana
y habían logrado usar el libro de Apocalipsis como
una poderosa arma discutible en su favor. El propósito
principal de Alcázar fue el de desligar su iglesia
del estigma que los protestantes pusieron sobre el papado
al aseverar que el papa era el Anticristo.
Alcázar trató de mostrar que el
libro se podría dividir en dos secciones principales,
que trataban acerca del conflicto de la iglesia romana contra
el judaísmo, los capítulos 5 - 11, y contra
el paganismo, en los capítulos 12-19. El libro termina
mostrando su gloria a causa de esas victorias, en los capítulos
20-22. Las persecuciones mencionadas en el libro son las de
Nerón y de Domiciano, es decir, todo el libro fue ya
cumplido, llegando a los días del Emperador Constantino,
312 d. C. Así, Alcázar hábilmente "anuló"
los ataques de los Reformadores contra la iglesia católica.
Según esta aseveración, el libro
de Apocalipsis se cumplió dentro de los primeros siglos
de la historia de la Iglesia. Un comentarista inglés
expresa sucintamente esa creencia al decir "El Apocalipsis
es un libro de su tiempo, escrito desde su tiempo, y para
su tiempo, no para las generaciones distantes del futuro,
mucho menos para los últimos tiempos". 28
En cuanto al método pretérito,
un comentrarista acertadamente afirma que "Esta interpretación
racionalista obviamente destruye la credibilidad del libro
y lo reduce al nival de una fábula estrafalaria".
29
El ya citado comentarista liberal, Farrar, dice:
“El Apocalipsis es lo que profesa ser, un bosquejo inspirado
por la historia contemporánea y por los eventos encontrados
en la sexta década del primer siglo”.30 Enseñó
que la caída de Jerusalén en el año 70
d.C. fue la segunda venida de Cristo. 31
La postura preterista originalmente no encontró
aceptación en la iglesia primitiva.
(2) El método histórico - Éste
dice que el libro es una presentación simbólica
del curso entero de la historia de la iglesia desde el final
del primer siglo hasta el fin del tiempo y la venida de Cristo.
Este método es adoptado por la mayoría de los
comentaristas protestantes.
Se enfatizan dos factores: El día en
el cual Juan vivía, y el día final de la victoria
de Dios. Hace más de un siglo, un seguidor de esta
interpretación, Guillermo Milligan, escribió,
“Es un conflicto continuo entre la maldad y lo bueno.
No hay necesidad del proceso histórico...En el libro
de Apocalipsis, no encontramos eventos especiales, sino una
exhibición de los principios que gobiernan tanto la
historia del mundo como de la iglesia. Es una filosofía
de historia en la cual las fuerzas cristianas confrontan continuamente
las fuerzas de la maldad". 32
Según esta interpretación, el
libro es sólo una poesía teológica presentando
la lucha sin fin entre el reino de la luz y el reino de las
tinieblas. El idealista continúa lógicamente
los conceptos alegóricos que influenciaban a los teólogos
amilenaristas de las edades anteriores.
Según este concepto, las distintas series
de la iglesia (los sellos, las trompetas, y las copas) representan
eventos particulares en la historia del mundo, es decir, los
que tienen su relación para con la iglesia. Quienes
sostienen ese punto de vista ven en los símbolos el
levantamiento del papado, la corrupción de la iglesia,
y las guerras encontradas durante la historia de la iglesia.
La mayoría de los Reformadores interpretaban
el libro así: cada uno dando su propia interpretación,
resultando en una gran confusión de ideas conflictivas.
En 1522 Lutero escribió "Mi espíritu no
puede adaptarse a este libro, y la razón por la que
no lo puedo tener en alta estima es porque Cristo ni es enseñado
ni reconocido en él". Doce años después,
Lutero había modificado algo su punto de vista, pero
hasta el fin, él dudaba de su apostolicidad. La postura
de Lutero resulta muy extraña porque ningún
otro libro de la Biblia exalta a Cristo como el libro de Apocalipsis.
Juan Calvino rehusó escribir un comentario
sobre él.
Elliott, en su libro "Horae Apocalypticae",
sostiene que las trompetas abarcan el período desde
395 d. C. hasta 1453 d. C., empezando con los ataques contra
el imperio romano occidental por los Godos y concluyendo con
la caída del imperio oriental frente los ataques de
los turcos.
La primera trompeta, según él,
habla de la invasión de los Godos bajo Alaric quien
dirigió el saqueo a Roma.
La segunda trompeta era la invasión bajo
Genseric quien conquistó la Africa del Norte.
La tercera trompeta era la invasión de
las hordas asiáticas bajo Atila quien devastó
a Europa central.
La cuarta habla del colapso del imperio bajo
la conquista de Odoacer.
Las langostas de la quinta trompeta eran los
ejércitos de musulmanes que invadieron el oeste entre
los siglos seis y octavo.
El sexto juicio de los cuatro ángeles
atados en el río Eufrates habla del crecimiento de
poder turco.
Problema - Muchas de las interpretaciones de
este sistema tienen que ser esforzadas para poder preservar
la secuencia correcta de los eventos que supuestamente presagian.
Por ejemplo, Elliott insiste que el granizo y el fuego de
8:7 deben referirse a los Godos, porque el granizo viene del
norte, igual que los Godos.
Un intérprete historiador continuamente
está confrontado con el dilema de fabricar una rara
espiritualización para poder mantener la cadena de
los eventos históricos. Creyendo que todo empieza al
final del primer siglo, está obligado a estirar el
simbolismo en etapas sucesivas, abarcando el resto de la historia
hasta la venida de Cristo y su identificación de los
símbolos es muy arbitraria. El resultado es una confusión
de suposiciones sobre las cuales ningún historiador
independiente está de acuerdo completamente con los
demás.
Al contrario, si confiesa que ciertos eventos
en Apocalipsis son literales, entonces tiene que confesar
que ningún evento comparable en la historia realmente
aconteció.
La precisa identificación de los eventos
históricos con sus correspondientes símbolos
sucesivos, jamás ha sido claramente lograda, aun después
de la ocurrencia de los eventos. Si los puntos sobresalientes
de la historia subsecuente son los hechos predichos, debe
ser posible identificarlos con una certeza tolerable, de otro
modo, cuál es el punto de todo Pero existen
muchas interpretaciones de los historiadores sin ningún
acuerdo entre ellos.
Un comentarista observa que cada adherente de
este método de pensamiento ajusta las cosas para que
el final de ellas termine en su propia época. Dice
que es dudoso que ninguno, al estudiar las ampliamente divergentes
conclusiones alcanzadas por esta escuela, llegara a ser miembro
de ella, esforzando que su propio esquema se encaje en los
diferentes hechos de la historia. 33
Hay muchas defensores de la interpretación
histórica en los rangos de la Cristiandad evangélica
desde los días de la Reforma hasta los tiempos modernos.
Pero los puntos de interpretación sobre los cuales
ellos están de acuerdo pueden interpretarse tanto como
"tendencias" como "eventos". Tales tendencias
se encuentran en cualquier período de la historia.
Una gran debilidad del método historiador
es que el comentarista está sujeto a muchas conjeturas,
y la historia se hace la intérprete de la profecía.
Hay aproximadamente cincuenta diferentes sistemas
de interpretación entre los historiadores. Walvoord
observa correctamente que "La misma multiplicidad de
tales interpretaciones e identificaciones de los carácteres
del Apocalipsis con una vafriedad de personajes históricos
es su propia refutación. Si el método histórico
es el correcto, es claro que hasta ahora nadie ha encontrado
la clave". 34
El método historiador choca con el principio
bíblico que las Escrituras son capaces de interpretarse
a sí mismas. Apocalipsis enseña uno a entender
los tiempos, los tiempos no le enseñan a uno a entender
el Apocalipsis.
Otro problema que esos intérpretes tienen
es que enfatizan más bien las fortunas del imperio
romano occidental, pasando por alto lo que pasaba en la parte
oriental. Pero durante los primeros siglos de la era cristiana,
la iglesia crecía mucho en el oriente, extendiéndose
hasta la India y China.
Scott nota que "Los historiadores jamás
están de acuerdo en sus interpretaciones. La gran mayoría
del pueblo de Dios no ha tenido la oportunidad de estudiar
la historia del mundo, pues cómo podrán
interpretar y entender el libro de Apocalipsis El principio
para entender el libro según el médodo de los
historiadores es completamnete falso. Sólo el Espíritu
Santo tiene la facultad de ayudarnos entender la profecía,
no los hechos históricos". 35
Hay un factor positivo - La continuidad y gratitud
por la mano de Dios interviniendo en la historia es una contribución
del método histórico y esto debe ser retenido.
Apocalipsis no abarca solamente un breve período de
tiempo, sino que el libro está calculado para impartir
a sus lectores un criterio que les permita estimar el progreso
espiritual de sus propios tiempos a la luz del proceso divino
que está conduciendo todo hacia una consumación
climática.
(3) El método idealista presenta grandes
principios en constante conflicto. Como los dos anteriores,
el idealista cree en la historicidad de los hechos, pero en
lugar de ocuparse con los detalles, el libro meramente muestra,
a grandes rasgos, cómo Dios vence lo malo a través
de los siglos.
Bajo esta perspectiva, es cuestionable que el
libro podía cumplir su claro propósito indicado
en 1:1 y 19. “Las cosas” se refieren a visiones
específicas y eventos. El hecho que Dios va a conquistar
lo malo es bien conocido, Daniel 2:44, 9:24, Judas vss. 14-15.
Apocalipsis hace precisamente lo que promete hacer, presentar
una revelación de cosas futuras y desconocidas.
Apocalipsis no registra eventros reales, sino
la eterna lucha entre lo bueno y lo malo. Los símbolos
carecen de conexión con eventos políticos o
sociedades históricas. Los sellos, trompetas, y copas
sólo ilustran varias fases del conflicto entre Cristo
y Satanás. Así el libro representa el eterno
conflicto entre el bien y el mal en cada siglo o época.
Para formar sus pautas de interpretación,
un comentarista inglés, G. T. Manley, saca lo mejor
de todos los sistemas, ¡menos el futurista! Dice que
hay una variedad de sistemas para la interpretación
del libro, pero urge al lector a mantener una mente abierta
para tratar cada porción del libro en su contexto y
con otras partes de las Escrituras, y no esforzarla en un
esquema entero de gran alcance.36 Esa idea de Manley produce
una mazmorra de confusión.
Los idealistas creen que el Apocalipsis presenta
una filosofía de la historia que presenta al cristianismo
como una fuerza triunfante sobre el diablo y el mal. Interpretan
el texto a la luz de alguna situación socio-política
contemporánea. Esto produce una alejamiento de los
principios básicos de una hermeneútica normal,
gramática, histórica y literal.
"El cumplimiento de acontecimientos predichos
en el libro, en particular el regreso personal de Jesucristo
a la tierra, no se encuentra un en ciclo repetitivo que caracteriza
a cada generación, sino que será un punto futuro,
un hecho histórico, en el sentido más pleno
de la palabra". 37
Raymond Calkins sostenía este punto de
vista. Dice en su libro, "El mensaje social el libro
de Apocalipsis", que el mensaje del libro puede resumirse
bajo cinco puntos:
(1) Es un aliciente irresistible para vivir
heroicamente.
(2) El libro contiene insuperables apelaciones
a la perseverancia.
(3) Revela que, al final, la maldad será
vencida.
(4) Presenta un magnifico cuadro de Cristo.
(5) Enseña que Dios está en control
de la historia del mundo.38
Cualquier intérprete del libro puede
estar de acuerdo con estos conceptos. La interpretación
idealista contiene mucha verdad. Sin lugar a dudas, Apocalipsis
revela el conflicto entre Satanás y Dios, pero el libro
también predice que habrá un fin para la maldad
y que Cristo será victorioso en un tiempo y lugar específicos.
El defecto de los idealistas no es tanto lo
que dice como lo que niegan; no admiten ningún significado
profético en el libro. Una debilidad flagrante es hacer
caso omiso del contexto en el cual un término se encuentra.
Nótese lo que dice un comentarista llamado
E. F. Scott: "Juan vio que la fuerza material tiene que
rendirse al final a lo espiritual, que la tiranía,
por más atrincherada que esté, se derrota a
sí misma; que la sangre de los mártires no claman
en vano al cielo y que la causa de Cristo será victoriosa.
La grandeza del libro consiste en su aseveración
tremenda de esos principios, y por esta razón, se prueba
que es un libro de verdadera predicción...este libro
presenta con vigor incomparable, eventos que siempre se están
repitiendo. En cada edad, las maldades que Juan presenta han
aparecido en nuevas formas y han tenido precisamente la misma
secuela como él anticipó." 39
"Aquí y allá, a lo mejor,
registra visiones vistas en un éxtasis, pero de esto
no se desprende que ellas se conformaran a cualquier realidad...La
mayor parte de las visiones fue producide por la propia imaginación
de Juan...no podemos leer el libro de Apocalipsis como si
fuera una transcripción literales de cosas vistas y
oídas en el mundo invisible". 40El presente autor
ha insertado esta cita de E. F. Scott para advertir a los
creyentes que Satanás ya tiene sus detractores teológicos
siempre disponibles para atacar la Palabra de Dios.
El problema de interpretar alegóricamente
las Escrituras -
Este hecho más allá de los símbolos
de la Biblia (cuando éstos son indicados como tales
por el libro mismo) y pretende encontrar un significado escondido
tras las palabras del libro. El alegorista niega la realidad
literal tras las descripciones de los eventos. Los cambian
en metáforas y parábolas que sólo dan
mensajes de aliento.
Este método es contradicho por el primer
versículo del libro mismo que afirma que el propósito
del libro es “para manifestar a sus siervos las cosas
que deben suceder pronto.” En 1:1, “manifestar”
(el infinitivo aorista ________deigsai) muestra que el diseño
del libro es predecir eventos futuros que seguramente van
a acontecer.
Es verdad que la lectura del libro es una bendición
y aliento, pero éste no es su propósito principal.
El alegorista sostiene la presuposición que la profecía
es una imposibilidad, y por eso, busca un significado escondido
y místico en el texto. Este método no toma en
cuenta la historicidad de los libros de la Biblia, y ¡cómo
ha sufrido Apocalipsis en las manos del alegorista! El hecho
de alegorizar este libro se encaja bien con cualquier de los
tres métodos tratados anteriormente.
Este método de espiritualizar era debido
a la influencia del pensamiento griego. Adoptaron una exégesis
mística y alegórica a causa del hecho que mucho
tiempo había pasado y el esperado reino no había
aparecido.
Otra debilidad del sistema alegórico
se ve en cuanto a las designaciones del tiempo. Han
de ser tomadas literalmente Apocalipsis 9:5 habla de 5 meses;
11:2 y 13:5 hablan de 42 meses; 11:3 y 12:6 hablan de 1,260
días; 11:9, 11 habla de 3 días y medio: 20:2,
3, 5, 7 habla de un mil años. Si estos son períodos
literales de tiempo, se hace mucho más fácil
entender e interpretar el libro.
Algunos comentaristas amilenaristas, como Alberto
Barnes y Guillermo Hendriksen, dicen que “los 42 meses
realmente significan 1,260 años que representan la
edad del evangelio.” Entonces se abre la puerta a un
sin fin de especulaciones caprichosas.
(4) El método futurista cree que Apocalipsis
es una revelación de la consumación de las edades.
este es el único método que armoniza con las
profecías de Daniel 9:24, 26-27, 7:19-27, 8:23-25 y
Mateo 24 y 25. Este método acepta la interpretación
gramatical, literal, e histórica de las Escrituras.
El presente escritor adhiere únicamente a este método.
Los capítulos 1-3 de Apocalipsis tratan
el período de la presente Dispensación de la
Gracia. Los capítulos 4-19 describen el tiempo de los
siete años de la tribulación. Ningún
juicio en la historia jamás ha igualado los descritos
en los capítulos 6, 8, 9 y 16. El capítulo 20
tiene que ver con el reino milenario de Cristo en la tierra.
Los capítulos 21-22 describen el estado eterno. Los
acontecimientos predichos en Apocalipsis se han de cumplir
de manera normal. "Su mensaje es fundamentalmente escatológico,
porque su tema gira alrededor de la realidad de la segunda
venida de Cristo a la tierra y de los acontecimientos que
precederán, acompañarán y seguirán
a un hecho tan singular". 41
Los símbolos usados enseñan verdades
y cosas reales. Todos los símbolos y las metáforas
han sido tomadas del Antiguo Testamento. De los 404 versículos
que constan el libro, 265 contienen el lenguaje del A. T.
Hay 550 referencias al A. T. Está saturado con los
modismos hebreos. Estando íntimamente ligado con las
profecías del A. T., es un gran error tratar de interpretar
el libro por medio de la historia gentil.
Hay un progreso de la profecía bíblica.
Las predicciones de Daniel avanzan más allá
de las de Isaías; Zacarías agrega más
datos al cuadro creciente de los últimos tiempos. En
su discurso del Monte de los Olivos, Cristo pone más
detalles que hacen más claro el cuadro escatalógico,
mientras Pablo, en su segunda carta a los Tesalonicenses dibuja
con su pluma profética algunos renglones de manera
tan vívida y clara sobre el Hombre de Pecado (el Anticristo),
que los santos de la tribulación podrán reconocerle
inmediatamente.
Pero el libro de Apocalipsis corona toda la
palabra profética con sus símbolos y cuadros,
sus explicaciones y sus testimonios, para que los hijos de
Dios posean un guía infalible en cuanto a los tiempos
peligrosos e inminentes de la consumación de esta presente
dispensación de la Iglesia.
Una buena regla para la interpretación
bíblica es, "Cuando el claro sentido de las Escrituras
hace un sentido común, entonces no busque a otro sentido";
es decir, hay que aceptar cada palabra en su sentido primario,
ordinario, usual, y literal, a menos que los hechos del texto
inmediato, estudiado a la luz de pasajes correspondientes
y verdades fundamentales, indiquen lo contrario.
La escuela de pensamiento futurista, debido
a su insistencia de interpretación tan literal que
sea posible, ha sido un antídoto saludable al extremo
simbolismo que trata de obligar a Apocalipsis a decir cualquier
cosa, salvo lo obvio.
Mientras los otros puntos de vista han dado
a los símbolos un significado arbitrario, los futuristas
han tratado de lograr ser consistentes en su interpretación.
Toman en serio el orden y el carácter de las profecías,
y han tratado de conectarlas con el regreso personal y literal
de Cristo.
Un general resumen de todo: En distintos grados
estos esquemas cronológicos han sido abrigados por
los Cristianos evangélicos, cuya espiritualidad y devoción
a Cristo no ponen en tela de juicio. En cada uno, hay un elemento
de verdad, pero mayormente son excluyentes el uho del otro.
Un regreso al texto bíblico es el único
recurso en esa contienda de teorías opuestas.
Los tres métodos para interpretar el
concepto del mlilenio -
Pos-milenarismo
A-milenarismo
Pre-milenarismo
Estos tres métodos toman sus nombres
y su punto de partida de 20:1-8 en el cual se menciona al
reino milenario de Cristo.
El pos-milenarismo interpreta el pasaje como
figurativo., y asevera que Cristo volverá al mundo
para establecer el reino eterno después de mil años
de esfuerzo humano para mejorar la sociedad mundial. Este
método asume que el Evangelio de Cristo, lenta pero
seguramente, va a sojuzgar todas las naciones. Cree que el
reino de Dios equivale a la Iglesia.
Este método tenía históricamente
sus raíces en las enseñanzas de Agustín,
obispo de Hippo, quien, en el quinto siglo, buscaba una nueva
filosofía la que podría explicar la crisis mundial
de su propio día, visto en la invasión por las
hordas paganas.
El Imperio Romano había estado desintegrando
por muchas décadas. El saqueo de Roma por Alaric en
el año 410 d. C. y la subsecuente invasión de
la Africa del Norte - el país de Agustín - obligaba
a éste a repensar la posición de su iglesia
romana. En su famosa obra "La Ciudad de Dios", promulga
la doctrina que los gobiernos del mundo iban a perecer, mientras
la "ciudad de Dios", idéntica con la iglesia
romana, iba creciendo hasta impregnar todo el mundo con su
influencia, introduciendo así un reinado de paz y justicia.
La iglesia no tardaba en aprovechar los conceptos
de Agustín. Si la iglesia era idéntica con el
reino de Dios, entonces ella tenía el derecho de asumir
poder político y demandar sus derechos. Las conquistas
por la fuerza serían legítimas. Para poder llegar
a esta conclusión, Agustín tenía que
usar un método alegórico para interpretar Apocalipsis,
despojando las Escrituras de una interpretación literal.
Dijo que el milenio empezó con la primera venida de
Cristo, continuando hasta su segunda venida; la primera resurrección
es algo "espiritual"; Satanás ha sido atado
ya, y Cristo realmente está reinando sobre el mundo.
42
Luego, en la historia de la iglesia romana,
el maestro/filósofo, Tomás Aquino, adoptó
los conceptos de Agustín, los que llegaron a ser la
enseñanza oficial de la iglesia romana.
La forma del pos-milenarismo que es más
conocido hoy en día empezó con Daniel Whitby,
un comentarista unitario43 quien, en el año 1703, editó
en Londres un libro titulado "Paráfrasis y Comentario
sobre el Nuevo Testamento". Los conceptos del libro son
resumidos en cuatro proposiciones:
1. La primera resurrección no se refiere
a una resurrección física ni literal. Es un
avivamiento del espíritu genuino de los mártires
de la iglesia. Es también una resurrección eclesiástica
y nacional.
2. El milenio es algo todavía futuro.
Será precedido por un triunfo sobre el papado y el
paganismo.
3. Satanás dejará de perturbar
la raza humana. Será atado e inactivo.
4. La iglesia triunfará y llenará
al mundo con su reinado benévolo. Al final del período,
habrá una breve rebelión, el juicio final tomará
lugar, y Cristo establecerá su reino eterno.
Las ideas de Whitby llegaron a ser muy populares
con las iglesias liberales del siglo XIX. Para aquellos que
vivían en el siglo XVIII , desde la término
de las guerras de Napoleón hasta el principio de la
primera guerra mundial en 1914, la hipótesis de Whitby
parecía justificado por los eventos históricos.
El crecimiento de colonias establecidas por las naciones nominalmente
cristianas en Africa y Asia abrieron nuevas puertas para la
propagación de la fe cristiana. El sentido de responsabilidad
misionera promovía la organización de nuevas
sociedades misioneras. La educación de la sociedad
avanzaba.
Estos factores producían un sentimiento
de optimismo en la predicación
que "la iglesia está estableciendo el reino de
Dios en el mundo".44 La rama liberal del cristianismo
sustituía el cambio social por un regreso personal
de Cristo. El pos-milenarismo elimina el mandato del Nuevo
Testamento a esperar la venida de Cristo. Apocalipsis empieza
y termina con esta gran esperanza, 1:7 y 22:20.
Además de carecer de un apoyo escritural
para el pos-milenarismo, su optimismo sufrió un severo
golpe con el estallido de la primera guerra mundial. Las guerras
sucesivas han mostrado que el mundo no está mejorando.
Sin embargo, el fenómeno del ecumenismo moderno ha
animado al Cristianismo profesante a dedicarse al evangelismo
del mundo, cada denominación adherente dedicándose
a evangelizar según sus propios conceptos y su propia
manera.
Otra vez se levanta la falsa esperanza que
el esfuerzo humano producirá un mundo que Cristo encontrará
convertido cuando regrese.
El A-milenarismo fue desarrollado debido al
fracaso de la interpretación pos-milenario con el estallido
de la primera guerra mundial. Este segundo sistema afirma
que Apoc. 20:1-8 no se refiere a un período que vendría
después de la conquista del mundo por el Evangelio,
sino que, (a) es una descripción del período
actual antes del regreso de Cristo o (b) que no tiene ningún
significado. Para el amilenarista, 20:1-8 es altamente figurativo
en un vago concepto escatológico.
Este sistema se puede trazar hasta los días
de Agustín. El amilenarista no está satisfecho
con el ciego optimismo del pos-milenarismo y rechaza el supuesto
materialismo de los premilenaristas. Insiste que el reino
de Dios es una realidad presente y que no debe ser relegado
a algún futuro indefinido. Es cierto que Cristo vino
predicando un reino, Mateo 4:23, Marcos 1:14-15, Juan 3:5.
El reino es básicamente espiritual en su origen y esencia.
Cuando Él dijo a Pilato "Mi reino no es de este
mundo", hablaba del actual sistema mundano controlado
por Satanás. Un reino espiritual puede tener una manifestación
material y tangible.
Aunque la persona del Rey fue rechazada por
su nación, hay muchos que le recibieron, dándole
lealtad y servicio. En este sentido el reino ya ha venido.
Pero hay muchas predicciones no cumplidas, por ejemplo, Mateo
26:29, en cuanto a Cristo tomando la copa de nuevo en el reino.
El amilenarista cree que la primera resurrección
de 20:5 es figurativa y que se refiere más bien al
nuevo nacimiento del creyente. Por ejemplo, véase "La
base de la fe milenaria" por Floyd Hamilton.45 Él
basa su argumento en referencias como Juan 5:14-19 y Daniel
12:1-2, Hechos 14:15. Pero estas predicciones en cuanto a
la resurrección de los justos y de los injustos no
presuponen que son simultáneas. Los escritores de las
Escrituras no siempre indicaron sus distinciones de pensamiento
en cada dicho, sencillamente presentando conceptos generales
en cuanto a ellas.
La frase "Los otros muertos no volvieron
a vivir hasta que se cumplieron mil años" indica
que hay un verdadero intervalo entre las dos resurrecciones.
El Pre-milenarismo sostiene que Apocalipsis
20:1-8 es un eslabón definido en una cadena cronológica
del texto y que debe ser considerado tan literalmente que
sea posible. La posición premilenaria concuerda mejor
con las alusiones encontradas en los escritos más tempranos
de los padres de la iglesia.
Justino Mártir (140-160 d.C.), un griego
de Siria y primer apologista prominente de la iglesia cristiana,
era pre-milenario. Escribió, "Yo y otros, que
son Cristianos con juicio cabal, estamos seguros que habrá
una resurrección de todos los muertos y mil años
en Jerusalén que será construida, adornada,
y ampliada, tal como los profetas Ezequiel e Isaías
declaran...Había cierto varón entre nosotros
cuyo nombre era Juan, uno de los apóstoles, quien profetizaba
por una revelación dada, que aquéllos quienes
creían en nuestro Cristo morarán por un mil
años en Jerusalén, y que después, la
general, es decir, eterna, resurrección y juicio de
todos los hombres, tomará lugar". 46
Justino Mártir creía en la restauración
de la nación Israel y la reconstrucción de Jerusalén,
aunque concedía que no todos los Cristianos abrigaban
esta creencia.
Ireneo, obispo de Lyons, Francia (178-202 d.
C.) seguía a Papias en su concepto de un reino material
subsecuente a la venida del Anticristo y la destrucción
de todas las naciones bajo su tiranía. 47
La esperanza premilenaria menguaba después
del Concilio de Nicea en 325 d. C. Cuando la iglesia romana
llegó a ser la religión predominante, su conquista
del imperio parecía asegurada, y muchos pensaban que
el reino ya se había llegado. Durante la Edad Media,
en los días de la Reformación, unos pocos exegetas
retenían la posición premilenaria. Fue revivificada
en los tiempos modernos por numerosos comentaristas cuya erudición
y devoción no son dudosas. Entre ellos se encuentran
Bengel, Olshausen, Alford, Lange, Fausset, Seiss, Delitzsch,
Ellicott, Darby, Scofield, English y Walvoord.
Los méritos de esas diferentes posiciones
teológicas no serán determinados por una votación
entre los comentaristas, ni por las tendencias exegéticas
de una época dada. El criterio es, Cuál
sistema es el más consistente con los pactos incondicionales
que el Señor hizo con su antiguo pueblo, Israel
La relación entre Dios y su antiguo pueblo
por medio de los pactos incondicionales recibe apoyo de un
fondo no esperado, ya de la pluma del Dr. T. F. Torrence,
profesor de la dogmática en la Universidad de Edimburgo,
Escocia. Ha escrito lo siguiente: "La particularidad
histórica de Israel pactada con Dios persiste durante
la era cristiana. Dios no ha desechado a su pueblo (Romanos
11:2) porque el pacto con Israel como el pueblo de Dios está
vigente, y no puede ser espiritualizado y convertido en una
forma ajena a la persistente historicidad de su naturaleza,
sin poner en tela de juicio el total fundamento de la revelación
de Dios en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento".48
Si la interpretación premilenaria es
la correcta, entonces el libro de Apocalipsis puede ser dividido
como sigue:
(1) El curso de la presente dispensación
de la Iglesia hasta el rapto y la aparición del Anticristo.
(2) El corto período de siete años
durante el cual el reinado del Anticristo está sometido
a los temibles juicios de los sellos, las trompetas y las
copas, culminando en la segunda venida de Cristo.
(3) El establecimiento del reino en el cual
Satanás es atado. Israel y todos los santos gozan de
la administración del Mesías.
(4) El final período de juicio y la
entrada del estado eterno.
Los premilenaristas deben recordar que, aunque
la importancia del milenio no debe ser subestimada, tampoco
ésta debe ser exagerada; mientras el libro marca el
milenio como una era en la historia humana, es sólo |